La empresa Espuña de Utrillas tuvo que cerrar ayer sus puertas debido a un escape de amoníaco en el que se intoxicaron ocho empleados. Los trabajadores comenzaron a sentir un ligero mareo y, al advertirlo, la encargada de la fábrica dio la voz de alarma haciendo salir a todo el personal a la calle.

Una vez fuera se ha decidido llevar a los empleados que presentaban algún tipo de molestia (como mareos, picor en la garganta y náuseas) al centro de salud de Utrillas donde han sido atendidas por los facultativos médicos y enviadas a sus casas antes del mediodía. Como medida preventiva se ha paralizado la producción y se ha cerrado la fábrica.

Joan Viñals, director y representante de la industria cárnica de la localidad turolense, explicó que se estaban realizando unos trabajos ordinarios de mantenimiento en la zona de talleres, consistentes en el cambio de aceite de los compresores y consiguiente recarga de amoníaco de los mismos.

Esta labor, que se realiza en la zona de talleres independiente de la fábrica, siempre lleva aparejado consigo un pequeño escape de líquido. "Fuga que no es relevante en ningún caso, puesto que sale al aire libre de la calle y en muy pequeñas cantidades", sostuvo Viñals.

En esta ocasión, al ponerse en marcha los extractores de aire que se encargan de la renovación paulatina del interior de la factoría con el de la calle, ha penetrado parte de ese amoníaco dentro de las instalaciones, en concreto en la sala blanca, donde se lonchea el jamón, y en la sala de empaquetado.