La Comisión de Patrimonio del Gobierno de Aragón ha dado el visto bueno al proyecto de reforma del Mercado Central de Zaragoza, aunque lo ha hecho con peros puesto que en expediente entregado por el ayuntamiento faltan una serie de informes.

Pese a ello y conscientes de que el tiempo apremia (para no perder la financiación del Gobierno central), Patrimonio ha propuesto la creación de una comisión mixta de ambas instituciones desde la que se haga un seguimiento del proyecto. Este grupo de trabajo se encargaría de informar acerca de los puntos pendientes del proyecto relativos a detalles de la carpintería y los cerramientos de la lonja.

Se evita con esta comisión devolver el expediente al ayuntamiento y que este lo tenga que volver a presentar a Patrimonio una vez que se complete la documentación. Este ir y venir dilataría en el tiempo el inicio de las obras de reforma, que el consistorio quiere tener lista antes de las elecciones del próximo año (al menos, la primera fase). De hecho, según fuentes municipales, el comienzo de las obras será inminente.

En esta primera etapa, el ayuntamiento y el Ministerio de Vivienda asumirán económicamente el cerramiento de la lonja mediante paneles de cristal, la limpieza general del edificio, de sus muros y de las partes metálicas del exterior. También se acometerán trabajos de pintura, de renovación de la cantería de las escaleras de acceso y comenzarán las demoliciones en el sótano, que experimentará una renovación notable y una reordenación de los espacios.

Estas labores incluirán además la instalación de plataformas de carga y descarga para asegurar el abastecimiento y la evacuación de residuos y diversas acciones para ampliar la capacidad frigorífica de las cámaras.

Todas estas intervenciones están dirigidas a ajustar la lonja zaragozana a la normativa sobre higiene y salud, que ahora incumple. En una fase posterior, el ayuntamiento quiere instalar el sistema de climatización del edificio, aunque aún deben negociarlo con los comerciantes.