NACIMIENTO SAN SEBASTIÁN (PAÍS VASCO), EN 1950.

PROFESIÓN DOCTORA EN PSICOLOGÍA.

TRAYECTORIA PSICÓLOGA ADJUNTA EN EL SERVICIO DE HEMATOLOGÍA DEL HOSPITAL LA PAZ DE MADRID. DIRECTORA DEL INSTITUTO DE PSICOLOGÍA APLICADA Y ´COUNSELLING´.

La psicóloga Pilar Arranz participó ayer en las VII Jornadas aragonesas de Cáncer genital y de mama con su ponencia Habilidades de información y comunicación: ´counselling´.

--¿Qué es exactamente eso del counselling?--Es una palabra inglesa, a la que no encontramos su equivalente en español, que implica una forma más democrática de hablar. Su traducción literal sería consejo, aunque lo que implica es precisamente lo contrario: basta ya de dar consejitos a los enfermos y de decidir por ellos.--¿Habría entonces que cambiar la forma de comunicación con los pacientes de cáncer?--Sí. A todos nos gusta decidir y más en situaciones de enorme sufrimiento, como cuando llega el cáncer a una familia. El problema es que la forma que se tiene de comunicarse con el enfermo suele ser impositiva. Utilizando un símil, intentamos sacar a la gente del pozo en el que se ha caído en lugar de proporcionarle los peldaños para que salga él solo. Hay que preguntar al enfermo qué es lo que necesita. Proponemos el anticonsejo: darlo solo cuando te lo pidan.

consejo

--¿Habría entonces que cambiar la forma de comunicación con los pacientes de cáncer?

--¿Se refiere al exceso de proteccionismo?--Exacto, basta ya del hiperproteccionismo y se acabó de que el paciente se convierta en un ser pequeñito en el proceso, al que, en ocasiones, ni siquiera se quiere desvelar cuál es su enfermedad.

--¿El cáncer se oculta al propio enfermo?--He visto tantas veces como un paciente y su familia lloran por separado y fingen desconocer la enfermedad para no hacerse sufrir mutuamente... Tenemos tanto miedo a las emociones, nos duelen tanto, que cerramos la válvula. Se tapona al enfermo los ojos y la boca para que no sufra porque tienen cáncer. Sin embargo, no es tonto y en la mayoría de las ocasiones conoce su patología. Un pacto de silencio relega al paciente a la máxima de las soledades. Lo que en un principio es un acto de protección se convierte casi en un ataque.--Entonces, ¿cómo se debería actuar?--No hay que presuponer nada. Hay que dar a elegir al paciente que es lo que quiere saber y que no. Hay que darle las riendas de su vida.

--Entonces, ¿cómo se debería actuar?

--¿Y los médicos y los profesionales sanitarios?--Deberían fomentar la comunicación, pero al ritmo que marque el paciente. Tiene que tener la sensación de que controla su enfermedad.

--Pero los oncólogos siempre echan en falta más tiempo para hablar con el paciente.--Con poco tiempo hay que lograr una comunicación afectiva y efectiva, establecer una negociación con el paciente. Muchos profesionales no han aprendido a autorregular sus emociones y suelen ser un poco paternalistas.

--¿Les faltan habilidades comunicativas?