La Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y del Tranvía estudia emprender acciones legales contra Zaragoza Alta Velocidad (ZAV) por haberle bloqueado el acceso a su colección de trenes históricos, encerrados en un nave que levantó a principios de año la sociedad pública junto a la estación de Casetas.

Los 250 socios ya no pueden restaurar el material ferroviario que dará vida al museo del tren porque ZAV cambió la cerradura a mediados de agosto "sin previo aviso y sin ninguna comunicación". Pese a las reiteradas reclamaciones por escrito, las instalaciones siguen en la actualidad cerradas a cal y canto.

La página web de la asociación denuncia lo que denomina como un "ataque" al patrimonio ferroviario y muestra su perplejidad por el hecho de que se les niegue ahora el paso después de casi cuatro meses de acceder sin limitaciones a trabajar en la restauración de los coches y locomotoras históricas. Esta colección es de las más importantes de Europa.

Zaragoza Alta Velocidad encargó a la empresa Coalvi el traslado de este material desde las antiguas dependencias de Delicias hasta Casetas el pasado mes de abril, tarea que se realizó con la colaboración de los socios de la AZAFT. Con anterioridad, ya trabajaban en la recuperación de la colección, propiedad de la asociación, de Renfe, de Endesa y de la Compañías de Coches Cama. Todo el material está cedido a Diputación de Zaragoza para la creación del Museo Ferroviario de Aragón.

EXCUSAS OFICIALES El abogado de la entidad remitió un burofax en septiembre en el que se emplazaba a dar una solución inmediata. La gerente de Zaragoza Alta Velocidad, Pilar Sancho, respondió por escrito aduciendo para prohibir el paso a la nave que ésta se encontraba inacabada --falta la instalación eléctrica-- y, por tanto, existe "riesgo" para las personas, según la asociación.

El abogado, de nuevo, exigió las llaves y dio un plazo de cinco días, que fue contestado el pasado martes con un cambio de tercio: ahora Zaragoza Alta Velocidad aduce que está a la espera de que otra sociedad pública, el ADIF, recepcione la obra de la nave de Casetas.

La imposibilidad de acceder al material histórico ha impedido a los socios poder obtener tres millones de las antiguas pesetas por el alquiler de varias piezas que ya estaban apalabradas con el Colegio de Arquitectos de Aragón y con el tren del Cava. En el primer caso, se había acordado fletar un tren histórico para un viaje de los arquitectos a Tudela con motivo de su 75 aniversario (previsto para el 30 de septiembre); en el segundo, se iban a prestar dos vagones presidenciales para el Tren del Cava (el 12 de octubre).

Los ingresos iban destinados precisamente a sufragar la restauración de este material de alto valor --pintura y chapa, fundamentalmente-- que iban a ejecutar los propios socios en verano, durante el tiempo que llevan las dependencias bloqueadas.