Los bancos de la glorieta de los Zagríes han desaparecido. El Ayuntamiento de Zaragoza los ha retirado para intentar acabar así con la concentración de indigentes, que en los últimos años había convertido la plazuela en su domicilio particular. Día y noche, se podía ver a un grupo de entre diez y quince personas, con el consiguiente malestar de los residentes en las calles del entorno, que denunciaban no poder hacer uso de este espacio público.

La marquesina metálica se mantiene, pero se ha eliminado gran parte de la vegetación que les ocultaba de la vista de los ciudadanos (y les servía de cobijo) y también se ha cortado el suministro de agua de una fuente cercana, que utilizaban para asearse y lavar su ropa. Todas estas medidas se incluyen dentro del plan de intervención acordado antes del verano por el área municipal de Acción Social, departamento al que los ciudadanos del entorno exigieron que pusiese en marcha un programa para acabar con los problemas de convivencia que generaban estas personas. Ayer por la tarde, en la glorieta no había nadie, algo inusual en los últimos años.

SEGUIMIENTO Según informó la concejala del PP que ha seguido el caso, Dolores Serrat, "la Policía Local también ha intensificado su presencia en la zona y nos consta que desde el área de Acción Social han vuelto a ofrecerles a estar personas los servicios del albergue municipal, pero no los han aceptado".

Esa negativa de los indigentes es la misma que han dado por respuesta cada vez que en los últimos años se les invitaba a acudir a la red de servicios sociales del ayuntamiento. "Estas personas siempre se han mostrado reticentes a seguir una vida reglada, por decirlo de alguna manera, y hay que respetar su decisión de vivir libremente", indicó Serrat.

Durante las próximas semanas, la concejala realizará un seguimiento de la situación para comprobar que las medidas aplicadas surten efecto y no se vuelven a concentrar indigentes en esta glorieta. Su presencia se había convertido en motivo de malestar entre los residentes del entorno puesto que estas personas dormían, comían, hacían sus necesidades e incluso mantenían relaciones sexuales en los jardines y la marquesina de los Zagríes. De hecho, en las últimas semanas se habían colocado también colchones, para estar más cómodos.