Volvieron a casa después de una jornada de trabajo y al día siguiente, cuando regresaron a su despacho, la ventana estaba tapiada. Hileras de ladrillos y cemento cubrían el hueco por el que antes podían ver la luz del sol. Este es el panorama que se encontró una docena de funcionarios de los juzgados de la plaza del Pilar de Zaragoza hace unos días. Las obras de ampliación del edificio han obligado a levantar un muro de ladrillo en la parte posterior del recinto.

El actual edificio se ha quedado pequeño para albergar todos los órganos judiciales aragoneses. Por eso se van a habilitar varias dependencias en el antiguo edificio de los almacenes Gay, en la calle Alfonso, y se están levantando nuevas plantas en el jardín interior del recinto de la plaza del Pilar, lo que ha provocado el malestar de algunos trabajadores. El sindicato Csi-Csif ha puesto en alerta al Comité de Prevención de Salud y Riesgos Laborales y a la Administración, para que tome medidas encaminadas a proteger la salud de los trabajadores.

"El despacho parece un zulo y hay polvo en suspensión. Algunos, incluso, se dan con el cemento en la cabeza cuando se sientan en su silla", comentó una de las portavoces de Csi-Csif. "Es imposible ventilar el recinto y no recibe casi luz natural. El despacho tiene otra ventana pero si se abriese entrarían todos los residuos de la obra", dijo.

En principio, explicó la portavoz, los funcionarios iban a trasladarse mientras durasen las obras, pero los trabajos han comenzado antes, "sin tener en cuenta a los trabajadores", que cada día vuelven a trabajar a su oscuro despacho.