El hospital Clínico de Zaragoza será el primero en el que se implanten las nuevas tecnologías como la tarjeta sanitaria y la historia clínica electrónica. Así lo anunció ayer la consejera de Salud del Gobierno de Aragón, Luisa María Noeno, en la presentación de un nuevo aparato de Medicina Nuclear que tuvo lugar en el propio hospital. Este centro sanitario será pionero en aplicar el plan de sistemas del departamento, que concluirá dentro de cinco años. No será hasta el año que viene cuando se podrán ver las primeras aplicaciones en el hospital, como la petición de cita a través de la red.

La consejera quiso lanzar con este anuncio un mensaje de tranquilidad a los facultativos del Clínico, que hace un par de meses presentaron una carta firmada asegurando sentirse "discriminados" respecto al Servet, cuyas obras están acaparando gran parte de las inversiones de Salud. "Hay que jugar con un equilibrio. Cuando las inversiones van a un centro no van a otro", indicó la consejera, en una clara alusión a la protesta.

SITUACIÓN DE "PRIVILEGIO" De hecho, explicó, el director de Planificación y Aseguramiento del departamento, Manuel García Encabo, se reunió hace unas semanas con los profesionales sanitarios para avanzarles que el Clínico implantará el nuevo modelo de gestión clínica, con lo que, según aseguró, el hospital estará "en una situación de privilegio".

"Mantendremos el hospital en una situación de referencia en la comunidad, como lo ha sido siempre", aseveró Noeno, aludiendo incluso a su anterior etapa como gerente del centro sanitario. "Es un centro bien moderno, cuando acabe este periplo volveré a este hospital, que es de donde salí", añadió.

Las críticas de los médicos del Clínico comenzaron a materializarse el pasado mes de julio. Casi 300 facultativos --prácticamente la totalidad de la plantilla-- enviaron una carta firmada a la consejera de Salud protestando por la política de este departamento respecto al hospital que, a su juicio, estaba "menoscabando y disminuyendo la capacidad de servicio de este centro sanitario". Tras la protesta, se sucedieron distintas reuniones para calmar los ánimos.