La sección primera de la Audiencia Provincial de Zaragoza ha condenado a ocho años de prisión a un joven colombiano de 20 años por un delito de asesinato, en grado de tentativa, contra otro de nacionalidad senegalesa, durante una pelea que tuvo lugar en la capital aragonesa en noviembre del 2004 en la zona de bares de El Rollo. El pasado mes de octubre, el ministerio fiscal solicitó para el acusado doce años de cárcel.

El acusado, identificado como Jhon Anderson Sapuyes Lara, deberá además indemnizar a la víctima, Dime Diao, con un total de 13.440 euros, y a la comunidad autónoma de Aragón con 5.867 euros.

LA PELEA Los hechos se remontan al 29 de noviembre del 2004 cuando, según la sentencia, el procesado mantuvo una pelea con otro joven desconocido e intervino Dime Diao para separarlos, quien tuvo que romper un diente al primero para defenderse. Días después, el joven senegalés se encontraba con unos amigos en un bar de la capital aragonesa y en un momento en el que salió solo a la calle fue agredido por Jhon Anderson, quien le clavó un cuchillo de trece centímetros en el pecho.

El agredido fue a refugiarse al bar donde se encontraban sus amigos, pero el acusado le persiguió agarrándole de la cazadora y propinándole más cuchilladas, una de las cuales le llegó al omoplato, por lo que la víctima llegó al establecimiento sangrando y cayó desmayado.

La sala declara como hechos probados que el procesado salió corriendo hacia el puente de los Gitanos y se refugió en un bar llamado Rinconcito el Paisa, donde fue acorralado por numerosas personas de raza negra que lanzaban contra el establecimiento ladrillos y piedras. Finalmente, fue detenido por varios agentes de la policía, quienes habían recibido el aviso de que se había producido un apuñalamiento.

Según la sentencia, por la que se declara insolvente a Anderson, Dime Diao sufrió dos lesiones, una que le produjo afectación del ventrículo derecho con importante hemorragia y otra que le causó rotura de arteria mamaria izquierda, por lo que fue trasladado al hospital Miguel Servet de Zaragoza, donde permaneció diez días ingresado después de ser sometido a tratamiento quirúrgico urgente.

La Audiencia Provincial consideró probado, también, que el acusado había sufrido varios brotes psicóticos y que presenta un trastorno límite de personalidad, algo que en el momento de los hechos no mermó su inteligencia ni su voluntad.