POR ADRIANA OLIVEROSMenudo inicio de órdago tuvo ayer la edición de 20 aniversario del Rastrillo Aragón de la Fundación Ozanam, en la sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza. Se habían propuesto alcanzar este año, en los nueve días de convocatoria benéfica, los 600.000 euros de recaudación. Y en su jornada de estreno la cosa parecía ir ya viento en popa, después de que la caja de la ONG lograra sus primeros 68.500 euros. Un dinerito que se destinará este año a la construcción de una residencia para mayores dependientes y que ya fue motivo de ánimo para el presidente de Ozanam, Enrique Santamaría.Junto a él, a Pía Arcal, de la coordinación del rastrillo, y a buena parte del patronato de esta fundación (Ángel y Ricardo López Cuesta, Manuel Laguens, Ana María Cortés, Carmen Buitrón y Pilar Ríos, que pertenece al grupo de precursoras originales de la idea, hace 20 años), un ejército de 800 voluntarias con sus delantales rojos se dio cita en la inauguración. Apertura con corte de cinta que tuvo invitados de excepción, incluyendo a la diputada Ana de Salas, a su sucesor, el consejero de Servicios Sociales, Miguel Ferrer, y al vicepresidente de Aragón, José Ángel Biel, que, con esto de ser candidato a la alcaldía está que no se pierde un acto. Y con ellos, el arzobispo Manuel Ureña, que llegó raudo y veloz (aunque esta vez con un poco de retraso) al acto.Dos mayores de la Fundación Ozanam, Isidoro Caso y Felisa Ballestín tuvieron, como es habitual, el honor de cortar la cinta del Rastrillo. Y cientos de personas invadieron desde entonces la sala. Compradores solidarios y anónimos, o rostros conocidos como los del CAI Balonmano o algunos concejales del PP (Buesa, Jato,

cajaEnrique Santamaría

Pía ArcalÁngelRicardo López CuestaManuel LaguensAna María CortésCarmen BuitrónPilar RíosAna de SalasMiguel FerrerJosé Ángel BielManuel Ureña

Isidoro CasoFelisa BallestínBuesaJatoMartínez del Campo