Desde hace varios meses, el presidente del PAR, José Ángel Biel, tiene en su cabeza una cifra tan obsesiva como mágica: 12 + 4. Sabe que es la fórmula del éxito. La que le permitirá ser decisivo en la alcaldía de Zaragoza. A esa suma se le añaden otras ecuaciones, fórmulas correlativas y operaciones aritméticas. Matemáticas para optar a hacer del PAR el partido clave y decisorio en todas las instituciones aragonesas.

Su primer objetivo es alcanzar cuatro concejales en Zaragoza --lo que le obliga a duplicar el número de ediles-- para tener en su mano la capacidad de decidir quién ocupa el sillón de alcalde. Primera dificultad: su compañero de alianza tendría que obtener doce actas. Lo ideal para Biel sería que PP y PSOE sumaran 12 cada uno. Así, el abanico se abriría y el candidato tendría en su mano la opción de elegir pareja. El PP es el preferido. El PSOE, solo si se le buscara a Belloch un hueco en algún otro sitio después de cortar la cinta de la Expo. Y, por supuesto, la opción del tripartito PSOE-CHA-PAR es hoy por hoy tan improbable como que Ciuraneta devuelva los bienes de la Franja esta semana.

Hasta el martes por la tarde, muy pocos sabían que José Ángel Biel anunciaría el jueves su doblete a la alcaldía y la DGA. Un reducido grupo de colaboradores se enteró en una conversación casi informal. Se ponía fin así a un misterio que se abrió a principios de año. "Es difícil saber qué pasará el día de las elecciones, pero se abre ahora un periodo preelectoral muy interesante en el que el PAR va a ser fundamental", afirma un colaborador del dirigente aragonesista. En el partido, y en el Pignatelli, ya han bautizado este fenómeno como el efecto Biel. Y corroboran esta afirmación asegurando: "Ya hemos conseguido algo impensable para otro partido con nuestra representación. Que su líder sea un protagonista diario indiscutible en los medios. Y que solo se hable de dos opciones, Belloch o él. Es como si el líder de IU o de CiU en el Congreso ocuparan tanto espacio en los medios como Rajoy o Zapatero".

Nadie en el partido piensa en que salga mal la apuesta. Y desmienten las críticas ya surgidas --incluso dentro del propio PAR-- que piensan que el doblete implica un excesivo afán de protagonismo y una falta de liderazgo. Asumiendo que muy pocos políticos pueden tener el carisma de José Ángel Biel, la jugada es clara: que la DGA y el ayuntamiento de la capital de Aragón jueguen con la misma camiseta y se eviten las discrepancias que ha habido durante esta legislatura.

El presidente de los aragonesistas, que mantiene un idilio político extraordinario con Marcelino Iglesias, querría acabar su dilatada carrera política ocupando un puesto institucional de primer orden, cosa que hasta ahora no ha tenido. Y no tiene por que ser precisamente la alcaldía. Hay dos opciones que dicen que no le disgustan: la presidencia de las Cortes --aunque él dice que para eso le bastaría ser número 2 por Teruel-- o la de la Diputación Provincial de Zaragoza. Y para optar a ésta, solo podría teniendo acta de concejal.

Biel ya ha anunciado que quiere coger votos "a dos manos": de sectores aragonesistas críticos con CHA y de los grupos conservadores de la ciudad que no ven a Domingo Buesa un buen candidato para el PP y preferían alguien de liderazgo más marcado como José Atarés o incluso Luisa Fernanda Rudi. Para conseguirlo, el PAR ya está trabajando en diseñar una campaña agresiva contra CHA y el PSOE --aunque con la justa sutileza para que Iglesias no esté incómodo-- y muy activa y enfocada a la ciudadanía. "CHA alcanzó su techo electoral cuando estaba en la calle y se acordaba del ciudadano. Ahora que parece que la ha olvidado, irá para abajo", aseguran algunos miembros del PAR, aunque sin olvidar que el objetivo de llegar a cuatro concejales es "complicado".

Dejando a un lado la alcaldía de Zaragoza, José Ángel Biel tendrá otra guerra abierta en las Cortes de Aragón. Con sus actuales ocho diputados puede formar coalición con el PSOE. Y si se pudiera repetir, los dos partidos no dudan en decir que se repetiría. El problema está en que hay que mantener el mismo número de escaños. La suma es, en este caso, de 34. El previsible ligero ascenso del PSOE paliaría un posible mínimo retroceso del PAR, pero la suma sería la misma. Y solo una debacle de los aragonesistas obligaría a Iglesias a un matrimonio no deseado con CHA.

Hasta ahora todo cábalas, un inicio de campaña apasionante, y previsiones que se pueden ir a abajo como un castillo de naipes. Lo único exacto son las matemáticas. Una suma sencilla: 12 + 4. Para promoverla, los dirigentes del PAR organizan una gran fiesta el 17 de noviembre en la plaza de toros de Zaragoza. Se han marcado un objetivo prioritario, meter en un recinto destinado solo a grandes figuras, a unas 5.000 personas. Y lo hacen tan pronto con un doble objetivo: "empezar a hacer ruido y adelantar la campaña, que nos vean fuertes y seguros y, por otro lado, copar el hueco mediático que luego nos quitarán los grandes partidos".