Aparentemente el hecho de que don José Ángel Biel sea a la vez candidato a la presidencia del Gobierno aragonés y a la alcaldía de Zaragoza podría deberse a la ambición personal del actual líder del PAR. Pero creo que no, porque si Biel tuviera verdadera sed de poder aspiraría a convertirse, por ejemplo, en presidente de Ibercaja (que es con mucho el cargo más apetitoso de Aragón) y no militaría en un humilde partido regionalista que solo aspira (¡Virgencica, Virgencica!) a quedarse de bisagra bien engrasada, tal y como está.

A Biel le habrán animado sin duda los resultados de los sondeos electorales que realiza la consultora A&M Lo que no sé es si cree más en los que dicha empresa hace para el Heraldo, en los que realiza por cuenta del Gobierno aragonés o en los que lleva a cabo por encargo de Belloch. Pues por un milagro de la demoscopia a medida cada una de tales encuestas, aunque guisadas por idénticas manos, ofrece sabores y resultados distintos. Imagino que a don José Ángel le gustará más la versión que A&M interpreta últimamente en las páginas del diario decano. Y como allí sale que la alcaldía zaragozana está a tiro de la derecha, a cualquiera se le hace la boca agua (siempre y cuando sea un dirigente de la derecha, claro).

Afamado por su capacidad para la supervivencia política, Biel está hoy empeñado en que su partido sobreviva con él. Por eso hace el sacrificio de duplicarse como candidato. No porque el PAR carezca de otra personalidad capaz de batirse el cobre en Zaragoza, sino porque él y sólo él es capaz de aprovechar la coyuntura, hacer buenos los pronósticos oficiosos, machacar a la CHA, sacar a Belloch de su sitio, negociar (con quien corresponda) el bastón de mando, poner La Romareda a tiro de coche y pelotazo, inaugurar la Expo, acabar la rehabilitación del Seminario, traer a orillas del Ebro el fenómeno La Muela y demostrar a todos que Aragón y Zaragoza no son un lugar tan duro y rencoroso como dicen, sino una verdadera perita en dulce.