POR ADRIANA OLIVEROSLa impronta de Santiago Ramón y Cajal parecía estar más presente que nunca, el viernes, en el Día del Colegiado del Colegio de Médicos de Zaragoza. La fiesta del gremio, que preside Celso Mostacero en la capital, casi coincidía con el centenario de la concesión del Nobel a este genio aragonés. Se celebraba, además, en la sala que se bautizó en su nombre... Y el gran galardonado de la tarde era Pedro Ramón y Cajal Abello, sobrino nieto del Nobel (y descendiente por tanto de su hermano, y también médico, Pedro), especialista y obstetricia y padre, además, de otros médicos que continúan la saga, según resaltó en su glosa el doctor Fernado Solsona. Un buen número de autoridades (casi más que nunca) se dieron cita en el acto: el vicepresidente aragonés, José Ángel Biel, el rector, Felipe Pétriz, el presidente del TSJA, Fernando Zubiri, el de Cajalón, Bruno Catalán, el gerente del Salud, Antonio Brun, la diputada Ana de Salas... Y también la consejera de Salud, Luisa Noeno, que pudo aplaudir el premio al mejor equipo al Servicio de Inmonología que Luis Larraz dirige en el Clínico Lozano Blesa --y que forman otros 23 profesionales--. Orgullo de un hospital que en su día tuvo como gerente a la hoy titular de Salud. Y aún hubo un tercer premio en la terna para la ONG Acción Solidaria Aragonesa, que recogió María Rosario Marín, por un proyecto de dispensario en Biobé-Sumgako. Tras las distinciones y los aplausos, de los que también participaron el gerente del Clínico,

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