El ayuntamiento de la localidad leridana de Almacelles ha enviado un requerimiento a la Dirección General del Catastro para modificar, moviéndola hacia el oeste, la frontera que ha separado las regiones de Aragón y Cataluña desde el año 1301.

El litigio, al que los alcaldes de las dos localidades enfrentadas --Josep Ibars por el municipio de Almacelles y Francisco Mateo por el de Tamarite de Litera-- restan importancia, se centra concretamente en la dependencia administrativa de 44 hectáreas alumbradas a mediados del siglo pasado, en el año 1949, por el encauzamiento del barranco de la Clamor Amarga, que corrigió hacia el oeste la orilla izquierda del torrente. Esta zona orográfica es desagüe natural del Canal de Aragón y Cataluña.

Almacelles inició el proceso a finales del año 1985 con el envío de un requerimiento al consistorio tamaritano para modificar la adscripción de estos terrenos. Sin embargo, explicó Josep Ibars, después de todo este tiempo --dos décadas más tarde--, el pleito permanece aún sin resolverse.

Los leridanos tienen a su favor la opinión de los servicios cartográficos del Estado, que consideran que las tierras que han sido desecadas con la canalización y que están situadas en la margen izquierda de dicho barranco pertenecen al término municipal de Almacelles. Lo mismo sostiene el catastro de Lérida, explica, pero no el de la capital oscense, el cual sostiene rotundamente que estos terrenos son de Tamarite de Litera.

Ante esta situación, anota, decidieron solicitar a la Dirección General del Catastro que interviniera en el asunto para que tomara una decisión definitiva sobre el mismo. Pero llevan cerca de un año esperando una respuesta.

Sin embargo, el cambio de adscripción municipal de los terrenos, que en situaciones normales podría haberse solventado con una tramitación relativamente sencilla, conlleva en este caso grandes complicaciones administrativas y burocráticas. La razón para ello es que supone modificar los límites provinciales y también los autonómicos.

El barranco fue encauzado en el año 1949, 27 años después de que el Catastro colocara en su orilla izquierda los mojones que señalaban los límites entre estos dos municipios.

En esas fechas llevaba más de seis siglos, desde el reinado del rey Jaime II, señalando la frontera entre las comunidades de Aragón y Cataluña. Tiempo antes, en 1244, se había situado en la línea que marcan el río Cinca y el río Ebro desde que el primero le tributa las aguas. El monarca Jaime I decidió colocarla en el cauce del río Segre, aunque acabó disolviendo --ante la escasa asistencia de nobles-- las cortes que había convocado con esa finalidad en el año 1275.