"Yo no quiero que me pongan respirador, quiero una muerte digna". Así lo asegura Montse Lizano, una mujer de 51 años que padece también esclerosis lateral amiotrófica. "Esta es una enfermedad muy dura", repite en varias ocasiones. Montse está acompañada de su marido, ya que el avance de la patología le impide salir de casa sola.

Alguien tiene que empujar su silla de ruedas, puesto que la paralización de sus miembros superiores le impide llevar una motorizada. Todavía conserva algo de fuerza en las piernas, aunque la parálisis está llegando ya a la cara. La enfermedad hace que Montse hable ya con dificultad.

Una decisión clara

"Respeto la voluntad de Inmaculada Echevarría. Hay que respetar la autonomía de cada persona y, si es necesario, cambiar la ley para que se puedan cumplir sus deseos", asegura esta mujer, madre de un hijo. Ella lo tiene claro: "No quiero que me conecten a una máquina para vivir. Tenemos que poder decir basta ya de sufrir. Te quedas inmóvil, sin poder hablar..."."Hay tratamientos paliativos para que te quiten el sufrimiento que supone la asfixia" , recuerda. Mientras habla, su marido la mira: "En casa nunca nos hemos planteado este tema. Solo queremos que viva de la mejor forma posible el tiempo que le quede".Antes Montse tenía una guardería e incluso trabajó en el campo con su esposo en Escatrón, el pueblo del que son originarios. Hace tres años comenzó a sufrir los primeros síntomas de la enfermedad, pero como acababa de pasar por una intervención de hernia discal, pensó que eran consecuencia de la operación.Acudieron al traumatólogo y fue ella misma quien sugirió al médico que podía ser ELA. "Conocíamos la enfermedad porque en Escatrón había habido varios casos. Conocíamos a una persona muy joven que murió de ella y me dí cuenta que yo tenía los mismos síntomas", relata. Cuando el diagnóstico llegó toda su vida empezó a cambiar al mismo ritmo que la patología avanzaba.

"En casa nunca nos hemos planteado este tema. Solo queremos que viva de la mejor forma posible el tiempo que le quede"

"Conocíamos la enfermedad porque en Escatrón había habido varios casos. Conocíamos a una persona muy joven que murió de ella y me dí cuenta que yo tenía los mismos síntomas""Se te cae el mundo encima pero luego lo asumes"