Originalmente el primer jardín botánico de Zaragoza debió su origen a la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País que, en 1781 pidió autorización al conde de Floridablanca firmó la autorización para abrir un Gavinete de Historia Natural. En 1796 se consiguió la formación de un jardín botánico y un laboratorio químico adjunto. El jardín estaba ubicado en el número 30 de la calle San Miguel. Los terrenos habían pertenecido a los templarios y formaron parte de la huerta de su convento de Santa Catalina. En el Sitio de 1808 quedó destruido. Años más tarde, y de nuevo en manos religiosas, se ubicó en el paseo Ruiseñores, en unos suelos ocupados por el IES. De allí pasaría al Parque Grande.