Bajo la sombra de los dos grandes tilos del jardín botánico de Zaragoza se han recibido muchos besos. Tantos, que estos ejemplares se han convertido en los árboles favoritos de Javier Delgado Echeverría, uno de los tres autores de la Guía del jardín botánico de Zaragoza, una reciente publicación de la editorial Prames que recoge las texturas, tonalidades y olores de las 146 especies de árboles y arbustos que pueblan esta zona verde urbana. Y no solo eso. Detalla anécdotas e historias humanas de un espacio verde rectangular, enclavado en el Parque Grande de Zaragoza.

Los tesoros de este antiguo huerto municipal pasan desapercibidos para muchos cada día. La sinuosidad de los andadores y la aparente arbitrariedad de las especies son reflejo del diseño de jardinería oriental con pinceladas de modelo inglés con la que se planteó este espacio verde. Si a comienzos de la década de los 70 "hubo un modelo, fue en realidad un modelo a no seguir: el jardín geométrico barroco francés", cuenta el autor del texto.

Se decidió también entonces guardar las aconsejadas distancias entre ejemplares: un mínimo de cinco metros entre árboles y de un metro entre arbustos. El objetivo: que la plantas creciesen a su aire de forma desinhibida. Los jubilados del hogar Antonio Lasierra colaboraron en las tareas de plantación iniciales.

La idea original de esta zona verde partió de una conferencia que impartió en la capital aragonesa el pintor sevillano Xavier Wynthuysen, especializado en jardinería artística, en 1924. Las primeras plantaciones se hicieron en 1973. La mayoría de los ejemplares tienen entre 20 y 40 años. La más vieja es una higuera que ya estaba en el viejo huerto transformado en jardín botánico. Fresnos, olmos, mimosas, tamarices y laureles comenzaron a crecer junto al Huerva. Un año más tarde llegaron las cammelias japónicas, hibiscus y potentillas fruticosas. Para evitar la inicial desilusión del público se trajeron varios sauces llorones, cuya presencia pronto alegró la vista de los curiosos visitantes.

Las especies continuaron llegando desde distintos lugares de origen. Otras nacieron de semillas de algún ejemplar local, como es el caso de una de las jaboneras de la China, nacida de semilla de un ejemplar del parque Bruil.

El jardín botánico tiene tres grupos de especies: resinosas, palmáceas y frondosas. La publicación, además de proponer recorridos guiados, detalla lugares de la ciudad donde se localizan ejemplares de las diferentes especies de árboles que se exhiben en el jardín. Ya en los primeros años de vida, el vandalismo nocturno, hizo mella en el jardín, convirtiéndose en el principal enemigo de este espacio verde hasta hoy.

En la década de los 90, el jardín amplía en un tercio su extensión inicial y se restaura la estación meteorológica, se revisan muros y verjas, se planea una nueva iluminación y se fija un horario de visitas. Se reordena con mimo el espacio del estanque en el que se añaden jaulas para las aves exóticas. Y el curioso reloj de agua vuelve a funcionar.