Por suerte estamos en manos de gente muy aguda. También por suerte nuestra sociedad es tranquila y apacible, dispuesta a tragárselo todo como Linda Lovelace en aquella película tan famosa. Por suerte aquí somos gente cosmopolita, capaz de comprender que los candidatos, además de paracaidistas, sean ambivalentes, que los presupuestos se vayan de quicio, que los mandamases nos cuenten a través de los medios historias que nunca se hacen realidad... o que se hagan realidad temas de los que nadie nos había avisado.

Suma y sigue: El parque de Ranillas ya no tendrá un jardín botánico sino un parque acuático o una pista de hielo. Es, dicen los jefes, por ganar algo de pasta en el futuro (para pagar el capricho del azud, se supone). Nadie ha pensado que en Zaragoza un aquapark tendrá mal funcionamiento en invierno y que mantener helada una pista en el largo verano tampoco es moco de pavo. ¿Siguen siendo el agua y la sostenibilidad los temas centrales de la Expo?

Más: Desde el Pignatelli cuentan (a través del Heraldo, cómo no) que en Mallén se va a crear no sé qué complejo agroalimentario. Zozobra en Mercazaragoza, estupefacción en el sector, alucine de los consejeros de Agricultura y Economía (que no tenían ni repajolera idea). Ni siquiera la empresa privada que por lo visto promueve el invento parece estar en el ajo. ¿Es esto un pitorreo al uso u otra cosa más jugosa?

La rematadera: Cuenta Interviú las aventuras de Fernando Martín, alcalde Calatayud. Por fin un político aragonés traspasa las fronteras y se suma al famoseo español. ¿Y qué ha hecho el aludido? En vez de presumir ante sus convecinos, se lanzó ayer a comprar todos los ejemplares de la revista que había en los quioscos bilbilitanos. ¿A que es genial?

No sigo. Tendría que aludir a esa extraña operación por la que el Gobierno español quiere compensarnos por la militarización de la capital aragonesa militarizándola aún más. ¡Aaarrrggg!