El presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, ha cumplido la petición que le hicieron por carta los alcaldes de los municipios altoaragoneses con bienes eclesiásticos en el diocesano de Lérida y ha convocado para dentro de dos días una reunión en el Pignatelli. El encuentro, al que asistirán también los cinco grupos parlamentarios de las Cortes de Aragón, se realizará pocas horas después de que se conozca ya el resultado de las elecciones a la Generalitat de Cataluña, que se celebran mañana. Esta había sido una petición de los alcaldes afectados, ya que no querían tomar ninguna decisión sobre el litigio que los enfrenta al obispo de Lérida hasta que no concluyera la convocatoria electoral catalana.

La reunión se desarrollará la tarde del jueves en la sede de la DGA en Zaragoza. A ella se desplazarán la comisión de los alcaldes y los portavoces de los grupos parlamentarios en las Cortes de Aragón. El encuentro no tiene un orden del día marcado y en él se debatirán las posibles propuestas de los distintos sectores.

Las posturas de cada uno son bien conocidas y sólo faltará encontrar el punto de acuerdo entre todos. Así, mientras algunos partidos (PP y CHA) son partidarios de convocar una multitudinaria e inmediata manifestación cuanto antes, otros no quieren participar de ella por principios ideológicos. Es el caso de IU, que considera que una convocatoria de este tipo solo alimentaría el anticatalanismo y únicamente participaría en una protesta contra la financiación pública de la Iglesia y por el mantenimiento del Concordato con la Santa Sede.

Por otra parte, los alcaldes tampoco son partidarios por el momento de convocar una manifestación, ya que eso, según han manifestado tras la reunión que mantuvieron en Barbastro la pasada semana, sería caer en el juego del obispo de Lérida, Francisco Javier Ciuraneta, que sigue manteniendo un pulso en el Vaticano para evitar la devolución de las piezas en litigio.

SOLICITUD CUMPLIDA Estos alcaldes enviaron una carta al presidente de la DGA, que la recibió ayer, en la que le solicitaban participar de las reuniones mantenidas en el Pignatelli por los grupos parlamentarios. Y le solicitaban que no se tomara ninguna decisión hasta después del 1 de noviembre, día de las elecciones catalanas. Como ya adelantó EL PERIÓDICO, la intención de Marcelino Iglesias era convocar esta reunión justo después de la cita con las urnas en la comunidad vecina, y es lo que ha hecho. El PP criticó el retraso con el que, a su juicio, actuaba el presidente Iglesias.