MÁS SERVICIO LOS DOMINGOS. Soy una vecina de Zaragoza harta de que los domingos no se pueda salir a comer más que en horario francés por la zona donde vivo --la Magdalena--. Todos los bares que hay en la calle Heroísmo, en la calle Estudios o en la plaza Santamarta y el tubo dan de comer hasta las tres y media de la tarde. A partir de entonces, nada de nada. Creo que la razón radica en que también son locales de marcha y que, los viernes y sábados por la noche, dan cenas hasta altas horas de la madrugada. Y claro, al día siguiente no están dispuestos a aguantar a los clientes más que un ratito. Pero claro, se tienen que dar cuenta de que hay gente como yo que los domingos también quiere salir fuera, aunque sea a comer. Y sin las prisas ni el apremio de una hora límite. Además, ¿dónde se ha visto en España que las tres y media del medio día de un domingo sea tarde para comer?. Me fastidia someramente sobre todo si tengo planeado salir con alguna visita a comer por ahí, porque me tengo que desplazar lejos de mi casa. MARÍA GARCÍA. ZARAGOZA

MÁS FRECUENCIA DEL 51. Soy un comercial zaragozano que tiene que viajar frecuentemente en tren por cuestiones de trabajo. Y cada vez que he de acudir a coger el tren, tengo que salir con mucho tiempo de antelación porque el autobús 51, que es el que lleva hasta la estación intermodal de Zaragoza, tiene muy poca frecuencia. Y las conexiones con las demás líneas de transporte urbano son bastante malas. ¿Qué es lo que sucede?, pues que yo y los demás viajeros que tenemos que viajar en tren habitualmente al final nos vemos obligados a coger un taxi --con lo que eso supone un gasto extra-- para poder desplazarnos por el territorio nacional con fluidez. En mi caso, me pagan los desplazamientos, taxis incluidos. Pero esa no es la cuestión. Creo que la solución está en potenciar el transporte público del que tanto se hace gala en esta ciudad. Y la estación de Delicias es y será dentro de un año uno de los puntos clave en la urbe. A ver si espabilan en el Ayuntamiento de Zaragoza, que no es moco de pavo lo que estoy diciendo. ALBERTO D. F. ZARAGOZA