Los niños españoles todavía no recorren la ciudad de puerta en puerta disfrazados pidiendo caramelos en la víspera de Todos los Santos, pero cada año la tradición norteamericana arraiga en nuestro país con más fuerza. Bares, discotecas y tiendas de disfraces han encontrado en Halloween un lucrativo negocio.

Desde el miércoles de la semana pasada, los comercios de disfraces de Zaragoza no han parado de atender clientes. Las chicas prefieren vestirse de brujas, vampiresas o diablesas y los chicos eligen los trajes de vampiros y esqueletos. Sin embargo, no todos optan por disfraces que den miedo.

El éxito de la película Piratas del Caribe ha hecho que muchos quieran parecerse al mismísimo Jack Sparrow, que interpreta Johnny Deep, incluso, el triunfo de Fernando Alonso ha tenido consecuencias en las ventas. "El otro día vino una señora pidiendo un traje para su hija. Quería ser una de las azafatas de Fernando Alonso", explicó una de las dependientas de la tienda Bacanal de Zaragoza, "tenemos que ser expertas en personajes de cómics y cine", añadió.

Un traje modesto para la esperada noche puede costar entre 16 y 30 euros, aunque el precio aumenta a medida que el tejido es más rico o tiene más detalles. Sin embargo, hay quien prefiere confeccionarlo manualmente en vez de comprarlo hecho.

"Hay gente que se hace una túnica, que sale muy barato, y después compra alguna espada u otro complemento. Sobre todo vienen abuelas a comprar tela para elaborar los trajes de sus nietos", dijo otra dependienta.

Celebraciones nocturnas

Entre los clientes habituales estos días se encuentran los jóvenes que acuden a las fiestas nocturnas. Desde hace unos cinco años, las fiestas de Halloween en los locales nocturnos están cobrando fuerza. Lo peculiar es que en vez de elegir entre la camiseta roja o la azul hay que optar por el disfraz de bruja o de Morticia, por los pendientes de murciélago en vez de las perlas y por la peluca negra con mechas blancas en vez de un moño.

"Es la fiesta más importante después de la de nochevieja. Yo viajé de pequeña a Estados Unidos y me encanta. En el bar nos metemos mucho en el papel, nos maquillan profesionales y lo decoramos todo. Acude muchísima gente disfrazada", señaló Lola, relaciones públicas de La Casa del Loco.

Las discotecas son otros grandes clientes de las tiendas de disfraces. En Zaragoza, Bacanal, sirve productos a locales de todo el país. "Hace poco hemos mandado a Jaén un baúl repleta de telas de araña, bichos y otros objetos de decoración", comentó una dependienta.

Pero Halloween no solo se vive por la noche. En algunos colegios aragoneses se celebra la festividad y los niños acuden a clase caracterizados. También en barrios de Zaragoza se organizan fiestas. En Montañana, por ejemplo, el pabellón deportivo se convertirá hoy en el escenario de la noche de las brujas.