Seis de las siete estaciones de esquí aragonesas han abierto finalmente este fin de semana, en el que únicamente Astún continúa sin poner en marcha sus pistas. Las bajas temperaturas han favorecido la consolidación de la nieve artificial extendida por el personal de los complejos invernales, lo que les ha permitido poner en marcha la campaña y comenzar a recibir a los primeros esquiadores.

No obstante, las estaciones aragonesas se encuentran todavía a medio gas. La zona habilitada para esquiar es reducida en tres de ellas --tres kilómetros de 101 en Formigal, 3,5 de 40 en Candanchú y 1 de 34 en Panticosa--, mientras que la proporción de superficie abierta es mayor en los complejos turolenses, de menor tamaño. Ayer era posible esquiar en 3,2 de los 6 kilómetros de pista de Javalambre y en 2,4 de los 6,5 de Valdelinares.

El caso contrario lo ofrecía Cerler, que, con 14 de sus 63 kilómetros practicables era la estación de esquí con mayor superficie practicable de toda España, según los datos de Atudem, la organización que agrupa a la práctica totalidad de los complejos invernales del país. Duplicaba la oferta del resto del Pirineo y el grosor llegaba a medio metro en algunas zonas.

Fuentes de Cerler, que calificaron de "media" la afluencia de esquiadores, destacaron que ayer abrió la zona de debutantes de la cota 2.000 y que las pistas abiertas abarcaban un desnivel de 700 metros.

En el Pirineo oscense está en condiciones menos de la décima parte de la superficie dedicada al esquí alpino: 27 kilómetros sobre 289,59. Si se le añaden las tres estaciones de nórdico, la tasa cae al 7,6%, ya que no hay pistas abiertas en las zonas de fondo de Candanchú, Panticosa o los Llanos del Hospital, que suman 65,5 kilómetros.