Desde hace siete años, ella y otros profesores de Veterinaria colaboran con la Fundación Ozanam, dando clases de español a inmigrantes. Ya han atendido a más de 2.000.No tienen nada, pero llevan su miseria y su pobreza con una dignidad espectacular. Van muy sencillos, pero limpios e impecables y con un comportamiento y una actitud admirable, muy correcta, pero en absoluto de sometimiento. Son personas que te pueden contar sus penurias y tragedias pero después no se están lastimando ni pidiéndote nada. Al revés, son muy agradecidos y educados". María Victoria Arruga todavía se sigue sorprendiendo de todo lo que aprende de sus alumnos, a pesar de que ella es una más del grupo de 18 profesores que da clases de español a inmigrantes en las aulas de formación de la Fundación Federico Ozanam en la calle Boggiero de Zaragoza. "Nosotros damos muy poco, algo de lo que sabemos y no nos cuesta ningún esfuerzo. Es mucho más lo que recibimos cada día de ellos, lo que aprendemos de todo lo que nos transmiten, incluso de su fuerza ante situaciones verdaderamente complejas y difíciles".Victoria Arruga es profesora de Genética de la facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza y quiere hacer un llamamiento a la sociedad aragonesa de la capacidad del primer mundo para colaborar con los que menos tienen. "No hace falta irse lejos. Aquí mismo podemos hacer mucho por ayudar al cuarto mundo que se nos ha instalado en las ciudades desarrolladas, porque se trata de personas que carecen de lo más necesario y todos nosotros, cada uno en su medida, puede aportar un grano de arena".Esta profesora de Genética de Veterinaria se muestra convencida de lo que dice, al igual que el resto del grupo docente que da clases de español a los inmigrantes que llegan a Zaragoza, muchos de ellos, sin papeles. "La idea surgió entre varios compañeros de la facultad y nos propusimos colaborar con la enseñanza de algo que manejamos y controlamos. Empezamos cuatro y ahora somos 18. Algunos son profesores de Química, de Cirugía, de Farmacología, y se han ido sumando más compañeros de Primaria y Secundaria". Desde el año 2.000, el número de alumnos que han pasado por sus aulas asciende ya a cerca de 2.100, aproximadamente unos 300 al año, distribuidos en tres niveles. Cuando los inmigrantes contactan con la fundación, se pone en marcha un protocolo de ayuda, se les da alojamiento, e incluso una pequeña ayuda y se les ofrece además de asesoramiento jurídico, e información. También se da la opción de acudir a las clases de español y a cursos de formación para aprender un oficio y poder encontrar trabajo en España. "Si están interesados en aprender español se les realiza una prueba y así lo podemos llevar a la clase adecuada porque hay tres niveles distintos. Por supuesto, a los que más les cuesta aprender son a aquellos que no cuentan con ningún tipo de formación académica en su país de origen. Y es que hay muchos que ni siquiera saben leer ni escribir". Por el contrario, llegan alumnos licenciados en Psicología, en Filosofía y en materias técnicas, como ingenieros, y en Económicas, pero que no tienen nada. Ni papeles. Muchos de ellos se forman al mismo tiempo en algún oficio para poder empezar a trabajar en albañilería, fontanería, servicio doméstico, cocina o carpintería.

o tienen nada, pero llevan su miseria y su pobreza con una dignidad espectacular. Van muy sencillos, pero limpios e impecables y con un comportamiento y una actitud admirable, muy correcta, pero en absoluto de sometimiento. Son personas que te pueden contar sus penurias y tragedias pero después no se están lastimando ni pidiéndote nada. Al revés, son muy agradecidos y educados""Nosotros damos muy poco, algo de lo que sabemos y no nos cuesta ningún esfuerzo. Es mucho más lo que recibimos cada día de ellos, lo que aprendemos de todo lo que nos transmiten, incluso de su fuerza ante situaciones verdaderamente complejas y difíciles"

"No hace falta irse lejos. Aquí mismo podemos hacer mucho por ayudar al cuarto mundo que se nos ha instalado en las ciudades desarrolladas, porque se trata de personas que carecen de lo más necesario y todos nosotros, cada uno en su medida, puede aportar un grano de arena"

"La idea surgió entre varios compañeros de la facultad y nos propusimos colaborar con la enseñanza de algo que manejamos y controlamos. Empezamos cuatro y ahora somos 18. Algunos son profesores de Química, de Cirugía, de Farmacología, y se han ido sumando más compañeros de Primaria y Secundaria""Si están interesados en aprender español se les realiza una prueba y así lo podemos llevar a la clase adecuada porque hay tres niveles distintos. Por supuesto, a los que más les cuesta aprender son a aquellos que no cuentan con ningún tipo de formación académica en su país de origen. Y es que hay muchos que ni siquiera saben leer ni escribir""Tenemos por ejemplo un licenciado en Económicas de habla portuguesa, sin papeles, que está formándose también en gestión de cocina, para trabajar en hostelería, y solo cuenta con el apoyo de esta fundación"