La cuenca del Ebro afronta el otoño con menos reservas hidráulicas de la década. Los embalses del Ebro almacenaban ayer 3.131 hectómetros cúbicos. Un 57,7% de su capacidad estaba ocupada por aire. Son casi 400 menos que el año pasado, cuando la demarcación se encontraba en la última fase de la sequía. Y, si se descuentan los caudales almacenados en los pantanos y sistemas de lagos añadidos al balance semanal el año pasado, menos que en el otoño del 2005, en pleno periodo de extrema sequedad. A esos volúmenes hay que descontarles, en todos los casos, los llamados caudales muertos, los que no se pueden sacar de los pantanos.

Las causas están identificadas: no llueve y hay que atender la demanda ecológica de los ríos, lo que obliga a los responsables de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) a soltar caudales embalsados para evitar daños en los ecosistemas. No obstante, las alarmas todavía no se han disparado en el organismo de cuenca, ya que el año hidrológico acaba de comenzar y están por venir meses habitualmente húmedos, como diciembre y enero.

Seis ríos no alcanzaban ayer, en pleno otoño, el caudal de seguridad, el necesario para evitar daños en la flora y la fauna y para que los vertidos no tengan efectos nocivos. Eran el Aragón en Jaca, el Isábena en Capella, el Piedra en Carenas, el Martín en Híjar, el Matarraña en Nonaspe y el Huerva en Zaragoza. Este río a la altura de Mezalocha, así como el Guadalope en Santolea y el Pena en Valderrobres, solo disponían de márgenes de entre veinte y cuarenta litros por segundo por encima del nivel ambiental. Según explicaron fuentes de la CHE, las cabeceras de los ríos de la cuenca atraviesan uno de los cuatro peores años del siglo.

Fuentes del Instituto Nacional de Meteorología coinciden con el análisis de la CHE. En octubre apenas ha llovido y los meses de junio, julio y agosto fueron poco lluviosos. Zonas como las Cuencas Mineras, el Maestrazgo y el Bajo Aragón llevan cuatro meses sin superar el 40% de la precipitación media. En otras, como la provincia de Huesca en su conjunto, el Moncayo y sus alrededores, el Somontano oscense, las Altas Cinco Villas y el valle del Jalón, no cayó mucha más agua. Sí ha llovido en zonas como el centro del valle del Ebro y el sur de Teruel.

En vísperas de una temporada de siembra, las reservas son escasas en sistemas de regadío como los canales de Aragón y Cataluña y de Bardenas. El bajo nivel de Mediano, en el Cinca, ha hecho emerger de nuevo la iglesia del pueblo inundado. Los embalses del Gállego solo conservan 22 de los casi cien hectómetros cúbicos que pueden almacenar.