La consecución de la ronda Este del cuarto cinturón de Zaragoza (Z-40) así como el ramal que une este vial con la autovía mudéjar (A-23) en dirección Huesca en el término municipal de Villanueva de Gállego supone una mejora sustancial en la calidad del desplazamiento para aquellas personas que deseen eludir los problemas de circulación de la capital aragonesa.

La fluidez es la principal ventaja que conlleva la nueva infraestructura, ya que el tiempo de circulación varía según la zona, el tráfico y un elemento que abunda mucho en Zaragoza: los semáforos. El nuevo eje carretero permite circular a gran velocidad y de manera fluida. El conductor que usa esta vía solo tiene que preocuparse de las nuevas señales direccionales de la ruta. Sobre todo en el paso a nivel de Santa Isabel bajo la N-II. Los carteles que indican los desvíos a Madrid, Teruel, Barcelona permiten moverse en un gran abanico de direcciones. Las personas que vienen desde Huesca y no aprecien la nueva colocación de las señales tendrán que continuar su camino hasta poder abandonar la vía a la altura de la avenida Cesareo Alierta o Gómez Laguna a través del tercer cinturón zaragozano.

Un turismo que circule a una velocidad media de 100 kilómetros por hora tardará unos diez minutos de media desde la intersección de la Z-40 hasta el fin de la vía en la ciudad del Transporte, en Villanueva de Gállego, con destino a Huesca. Este es el tiempo que le cuesta también a un coche que desde la A-68 dirección Logroño coja la ronda Norte, dirección Madrid, para dirigirse hasta el desvío de la N-232 y así continuar su camino hasta el Burgo de Ebro.

El nuevo trazado tiene 6,5 kilómetros de distancia y el límite de velocidad está en los 120 kilómetros por hora. El tráfico, que ya comienza a hacer uso del nuevo vial, es fluido y solo se ve levemente ralentizado a su paso por el falso túnel de Santa Isabel a la entrada de Zaragoza debido a los últimos remates en uno de los dos pasos cubiertos de la y trabajos de jardinería y mantenimiento

En el caso de los camiones, el tiempo que se tarda en cruzar el área metropolitana aumenta por la velocidad del camión y la carga que lleva el mismo. Aun así, un tráiler con dirección Somport que provenga de Sagunto podrá fácilmente flanquear Zaragoza gracias a sus radiales en la mitad de tiempo, algo más de 30 minutos. El mismo recorrido: llegar a Zaragoza desde Teruel para dirigirse hacía el norte de la comunidad a través de la ronda Hispanidad y y posteriormente la ronda Norte para coger la A-23 tras la Expo puede alcanzar la hora, en los peores casos, si el desgraciado conductor topa con el denso tráfico de las horas puntas, la circulación lenta de la N-II con motivo de las obras de ampliación del tercer carril y tener que sortear más de medio centenar de semáforos dentro del recorrido urbano.

Para un turismo, el factor del tiempo no es siempre determinante. En el mejor de los casos, un coche proveniente de Teruel o de Castellón puede completar el recorrido urbano del tercer cinturón hacia la ronda Norte o la A-68 en unos 15-20 minutos de media, datos muy parecidos a los vehículos que utilicen la Z-40. Sin embargo, los semáforos y las horas puntas pueden dar al traste esa media.