El director general de Gestión Forestal, Alberto Contreras, se ha comprometido a trasladar a Nozar-Grupo Inmobiliario la preocupación por el impacto que está generando la instalación de una kilométrica barrera de paraguas antialudes como fórmula para proteger el Balneario de Panticosa. Así como la posibilidad de estudiar otras alternativas. El replanteamiento del proyecto llegaría en un momento de reajustes económicos en el grupo propietario, que habría obligado a la paralización de estas obras, cuyo coste asciende a cinco millones de euros.

La petición la plantearon, en una reunión celebrada el 9 de junio, el presidente de Montañeros en Acción, Pepe Racaj, y el responsable del Comité de Defensa de la Naturaleza de la Federación Aragonesa de Montañismo, Fernando Lampre. Ambos pidieron, asimismo, una moratoria, pero fue rechazada.

La colocación de 13.500 metros lineales de estructuras antiavalanchas afectará a casi 51.000 metros cuadrados de montaña. En total, el plan especial de protección del balneario cifra en 3.537 las unidades antialudes a instalar. Aunque, tal y como publicó este diario en abril, el jefe de obra confirmaba que, hasta ese momento, solo se habían fijado 300 unidades, y que otras 684 esperaban en el almacén.

Desde que comenzaron los trabajos, las críticas a este proyecto han llovido desde todos los frentes medioambientales. Y aunque el objetivo es la seguridad de los bienes y las personas, el propio Racaj señala que "donde existe riesgo, no se puede crear peligro", en referencia a la peligrosidad de la zona.

Entre estas quejas aparece, por un lado, la falta de información. "Ni siquiera tenemos constancia de que exista un estudio sobre la actuación en la zona de aludes y demás riesgos naturales. Ni sabemos si este tipo de estructuras está homologado en España", advierte Racaj. Y, por otro, "el incumplimiento de la mimetización obligada para que no choque con el entorno; información o cartelería para quienes crucen la montaña; o por qué no han realizado el inventario de especies protegidas".

Fernando Lampre destaca el enorme impacto paisajístico que supone la obra y, sobre todo, que se trata de una "zona potencialmente peligrosa".

El proyecto forma parte del Plan Especial de Protección y Rehabilitación Integral del Balneario de Panticosa (Pepri), promovido en su día por Aguas de Panticosa, el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Panticosa. Y la ejecución corre a cargo de Nozar-Grupo Inmobiliario. De ahí que la decisión de modificarlo no dependa de una de las partes. Aunque el propio Ejecutivo aragonés aseguró que intervendría si los trabajos no se ajustaban a la autorización dada para la ejecución de los trabajos.