El militante socialista que quiera aspirar a ser candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno de Aragón deberá contar con el aval de la mitad de la dirección regional, que está formado por 58 personas. Eso, o las firmas de al menos el 15% de la militancia aragonesa. Estas condiciones hacen casi imposible que opte a la candidatura alguien que no cuente con el respaldo de la cúpula, algo que por el momento solo tiene la actual secretaria de Estado de Educación, Eva Almunia.

De este modo, el comité federal del PSOE zanjó ayer la posibilidad de que se estableciera --como contemplan los estatutos del partido-- un proceso de primarias para designar a su próximo líder autonómico. El próximo viernes, el comité regional se reunirá en Zaragoza para instituir la comisión de garantías que velará durante el proceso, que podría cerrarse el 25 de septiembre con la proclamación de Eva Almunia como candidata, según indicaron fuentes socialistas. En el ya improbable caso de que alguien obtuviera el respaldo de este comité para presentarse como alternativa, se celebrarían primarias el próximo 3 de octubre.

Fuentes de la dirección socialista aragonesa consideraron que con el paso dado ayer se cierra la posibilidad de que haya algún candidato distinto al de Almunia, y aseguraron que a partir de septiembre la presencia de la dirigente oscense en Aragón será mucho más intensa. Además, ayer en Madrid se produjo un encuentro entre Lambán y personas del entorno de Iglesias y Zapatero y tras las conversaciones mantenidas se da prácticamente por hecho que el secretario general de los socialistas zaragozanos será el candidato del partido por esta provincia y podría asumir responsabilidades parlamentarias como portavoz.

Lo que no se produjo fue el esperado encuentro entre Zapatero e Iglesias, ya que este último no pudo acudir a la reunión del comité federal por un inesperado contratiempo.