Si el instructor no archiva la causa en la que están encartados el edil zaragozano Antonio Becerril y el empresario Carmelo Aured y estima que el cargo finalista es el tráfico de influencias, lo verá un jurado. Tanto si concluye que lo fue la revelación de secretos como si duda entre uno y otro, sería enjuicuiado por jueces profesionales.