La ley que están tramitando las Cortes de Aragón adecua la normativa aragonesa a la comunitaria y sigue las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Ambos organismos sitúan en los 40 decibelios el nivel máximo de ruido tolerable por las noches. De hecho, las emisiones admisibles en la comunidad autónoma se sitúan por debajo del umbral que marcan ambas. El texto remitido a la cámara por el Consejo de Gobierno señalaba que los inspectores podrían precintar los establecimientos cuyas emisiones superaran en diez decibelios los niveles permitidos en cualquier momento de la jornada. Sin embargo, los grupos parlamentarios acordaron finalmente reducir ese margen a siete para los periodos nocturnos. El texto debe pasar por la Comisión de Medio Ambiente antes de llegar al pleno para su aprobación definitiva.

En un informe, la propia OMS ha cuantificado que alrededor de siete millones de personas mueren anualmente de enfermedades cardiacas en todo el mundo, de los cuales unas 210.000 han fallecido como consecuencia del ruido. De hecho, según este organismo internacional la exposición a niveles de ruido de 50 o más decibelios basta para originar problemas cardiovasculares en el afectado.