Un anciano de 93 años lleva un mes en la cárcel de Zuera, pese a haber obtenido la libertad provisional, por no tener ningún lugar donde vivir.

Sobre él pesa una orden de alejamiento por haber agredido a cuchilladas a su esposa el pasado mes de diciembre. La Fiscalía pidió ayer en la Audiencia que sea condenado a pasar cuatro años internado en un centro no penitenciario por el intento de homicidio, mientras la defensa reclamó la absolución argumentando que no hay ningún testigo directo de los hechos y que cuando estos ocurrieron padecía tal deterioro mental que no sabía lo que hacía.

La Audiencia le dió hace un mes la libertad provisional, aunque no ha podido disfrutarla por no poder volver a su domicilio y resultarle imposible subsistir por sí mismo. Está postrado en una silla de ruedas y pasa sus días entre la Enfermería del penal y el módulo penitenciario del Miguel Servet por su precaria salud.

A mediodía del 14 de diciembre telefoneó a una vecina: "He querido matar a Victoria y no he podido", le dijo. Estaba en la cama del dormitorio, donde se había acostado para dormir la siesta, con los ojos cerrados y varias heridas. "El llamó a la ambulancia, ayudó a meterla y quiso irse con ella al hospital", narró la anciana. El propio F. L. confesó la agresión a la Policía, a cuyos agentes explicó que tenían problemas con la familia de su mujer, y que pensaba que iban a perder una herencia y a tener problemas económicos.

Nadie vio la agresión, aunque el ADN de la mujer estaba en los restos de sangre de los dos cuchillos que la Policía localizó en la cocina tras seguir las indicaciones de F. L. Las heridas eran superficiales.

Los forenses consideran al acusado inimputable. Padece una depresión cronificada combinada con una demencia senil que deteriora sus facultades cognoscitivas y volitivas. Presenta un "nivel de conciencia mutilado" y "no sabe dónde está", explicaron los facultativos. Sufre una alteración de la memoria con "lagunas muy importantes" y ofrece el riesgo de cometer "actos irreflexivos", añadieron antes de recomendar su ingreso en una residencia asistida "porque no está para estar en un psiquiátrico".