El descenso del caudal del Ebro permitió ayer la reapertura de la carretera A-1107, que había sido cortada al tráfico durante los últimos días en Pina de Ebro, por el riesgo de inundaciones. Un tramo de esta vía, que utilizan muchos conductores para enlazar desde el municipio zaragozano con la N-232, cruza el río por un puente. No es la única carretera que tuvo que cortarse en Aragón, a causa de la crecida. La antigua A-127, en Gallur, fue reabierta el jueves tras varios días cerrada. Lo mismo ocurrió con.la CP-002d, en Novillas, y con la CP-0031, entre Boquiñeni y Pradilla.