El río Ebro alcanzó ayer a su paso por la capital aragonesa 3,41 metros de altura y llevó un caudal de 1.076,6 metros cúbicos por segundo, según el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

La estación de Castejón de Ebro, en Navarra, se encuentra en nivel rojo ya que el río pasa a una altura de 5,80 metros y un caudal de 1.260 metros cúbicos por segundo y se prevé que aumente en los próximos días.

De hecho, según las previsiones del SAIH, el río superó los 1.750 metros cúbicos por segundo durante la pasada noche en Castejón y superará a los 1.500 en la capital aragonesa mañana lunes.

El alcalde de Pradilla de Ebro, Luis Eduardo Moncín, explicó ayer a Efe que el río alcanzó los 5,5 metros de altura a su paso por esta población y que se prevé que baje para aumentar nuevamente en altura dentro de un par de días. Por el momento siguen inundados "los campos de siempre", anegados por el agua desde las crecidas del pasado enero, ha dicho.

OTRAS LOCALIDADES También en la localidad zaragozana de Boquiñeni la altura del Ebro empieza a aumentar y la previsión es que pueda alcanzar un caudal cercano a los 1.800 metros cúbicos por segundo durante la jornada de hoy domingo, según indicó el alcalde, Miguel Ángel Sanjuan.

El primer edil recordó que desde enero el nivel del río "no ha bajado", por lo que no se ha podido actuar ni llevar a cabo la reparación de la mota que protege al pueblo, como se comprometió el pasado enero el presidente de la CHE, Xavier de Pedro.

Sanjuan prevé que esta actuación se pueda llevar a cabo a partir de abril o mayo, una vez que concluya el deshielo en un año "casi excepcional" tanto por la cantidad de nevadas como de lluvias.

La comunidad de Aragón se vio en alerta roja tras la crecida del Ebro durante los meses de enero y febrero. Así, muchas localidades bañadas por el río se vieron dañadas tras el aumento de su caudal. Así, el río volvió a inundar Pradilla en plenas fiestas patronales aunque la zona más afectada fue la comarca de la Ribera Alta del Ebro.

Entonces, cuando se alcanzó el pico de la avenida, el Ebro a su paso por la capital aragonesa llegó a superar los 2.000 metros cúbicos por segundo. Asimismo, vecinos de varias localidades de la comunidad autónoma aragonesa, como Peñaflor, tuvieron que ser desalojados por la crecida del Gállego