Las decisiones adoptadas por el Gobierno central volvieron a desarmar al Partido Popular en el Ayuntamiento de Zaragoza. Ayer era un día complicado para los conservadores, conscientes de que se iban a quedar solos en la votación para congelar los impuestos y tasas para el año que viene, pero lo fue más después de que el vicealcalde y responsable de Economía y Hacienda, Fernando Gimeno, anunciara que desde Madrid se va a a aplicar una subida del 4% a todas las empresas y a la mitad de las viviendas de la capital aragonesa.

Un incremento que el consistorio amortiguará con las ordenanzas fiscales respaldadas solo por CHA e IU, y que dejó sin argumentos al edil Jorge Azcón para justificar por qué en el 2012 estuvieron de acuerdo en la subida del IPC, siendo el 2,7% y hablando de congelación, y este hayan imposibilitado la unanimidad siendo solo de un 0,3% el aumento estimado. Todo su discurso giró en torno al rechazo a sus propuestas, entre las que se incluía la rebaja del 5% en el IBI anunciada por un Eloy Suárez, portavoz de los conservadores en el consistorio, que fue ponente en la presentación del proyecto de ley impulsado por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas en el Congreso de los Diputados. Así figura en el boletín oficial del Parlamento y así aparecerá en el del Estado.

HASTA UN 12%

El conservador Jorge Azcón se quedó con la pólvora mojada en el último segundo. "Si no fuera ponente lo entendería, por disciplina de partido, y podría no haberlo sido, pero no fue así", se recreó Gimeno para cerrar el debate, apuntando al portavoz, el propio Suárez.

Este as en la manga de Gimeno hizo bueno hasta el principal argumento para apoyar estas ordenanzas fiscales: garantizar, según dijo, que las familias zaragozanas pagarán un año más "unos 51 euros al mes de media" y evitar un incremento en el IBI que podría haber sido del 12%, porque a ese 4% que impulsa el Gobierno, se sumaría un 8%, como resultado de no poder mantener las bonificaciones que existen. Uno se evita y el otro se amortigua. Eso ha logrado este acuerdo con CHA e IU.

Los nacionalistas, en boca del concejal Carmelo Asensio, recordaron su exigencia --porque lo plantearon ya en junio-- de la congelación de impuestos y tasas. Para que "lancemos un mensaje nítido de que no va a subir la presión fiscal, frente a subidas espectaculares como la luz, el IRPF, los servicios especiales o el IVA". Y no desaprovechó para atacar a Suárez por pasar "de Don Eloy a Don Tancredo", según sea diputado o edil.

Mientras, el portavoz de IU, José Manuel Alonso, sacó pecho con acuerdos como el que eximirá a los desahuciados de pagar el impuesto de plusvalía o la eliminación de la recogida propia de la basura de la que disfrutan algunas empresas y que reportará "más de 600.000 euros" el año que viene a las arcas.

Atrás se quedó la queja de Azcón por no haber debatido la propuesta normativa del PP que planteaba bonificaciones fiscales da hasta el 95% para emprendedores, motivo por el que justificó su rechazo a la congelación. "Han considerado que no era importante y por eso votaremos en contra", dijo. Y sus ataques al "tripartito" por "mentir": en el impuesto de plusvalía, con el que se ha recaudado ya 15 millones más, y una congelación justo antes de las elecciones.