El titular del Juzgado de Instrucción número 12 de Zaragoza, Alfonso Tello, cerró ayer la ronda de declaraciones a los diez imputados por, supuestamente, formar una banda que trucaba cuentakilómetros que posteriormente vendían. Uno de ellos fue uno de los trabajadores del taller situado en la Cooperativa de Autotaxis de Zaragoza, quien admitió poner en contacto a conductores con compradores. También quiso dejar claro que este establecimiento no depende del colectivo de profesionales.

Este hombre negó haber cobrado comisiones por dichos contactos, y afirmó que el único beneficio que recibía era que le llevaban los turismos a su taller para hacer arreglos de chapa y pintura. Eran facturados, apostilló. También testificaron otros compradores, quienes rechazaron haber revendido los vehículos trucados. Solo uno de ellos reconoció que tuvo que cambiar el dispositivo, pero que la persona que lo adquirió lo sabía. La investigación estima que se pudieron recortar un millón y medio de kilómetros en total.