Aragón ha perdido desde el comienzo de la crisis un 18,57% de población inmigrante, pasando de 172.138 a 140.183 en enero del pasado año. Así lo señala un estudio realizado por UGT sobre el fenómeno extranjero en la comunidad hasta la actualidad, en el que se reclama restituir los derechos "arrebatados" a este colectivo para evitar que abandonen el territorio y para atraer a más personas. Y es que, tal y como señaló el responsable del Departamento Migratorio de UGT, Antonio Ranera, la autonomía aragonesa "precisa aumentar el número de habitantes".

Una muestra de esa necesidad es la provincia de Teruel, en la que están empadronadas 138.932 personas, de las cuales 14.702 son inmigrantes. Si se compara con los datos del 2000 se observa que en aquella fecha la cifra de habitantes era ligeramente menor, un total de 136.473.

En el caso de Huesca, en 2008, contaba con 225.271 personas de las que 24.363 eran extranjeras, mientras que a principios del año 2015 la población censada en la provincia ascendía a 222.909 personas, de las cuales 23.870 eran de fuera. Zaragoza contaba al inicio de la crisis con una población de 955.323 personas, siendo 113.486 extranjeros, frente a las 956.006 actuales, de los que 101.611 eran inmigrantes.

RIQUEZA

Detrás de la estadística, Ranera quiso resaltar que el fenómeno migratorio "no es un fenómeno coyuntural sino estructural", ya que ha generado riqueza económica, social, cultural y demográfica. Llegó a señalar que "es la mejor herencia que nos ha dejado la etapa de crecimiento económico".

Resaltó que Aragón cuenta con una particularidad, ya que no se concentran en grandes ciudades, sino también en pequeñas localidades, ya que las ofertas de empleo no son solo de tipo industrial, sino también en el campo. Esto ayuda a que los pueblos no mueran, mantuvo.

Para evitarlo, el responsable de Migraciones de UGT en Aragón solicitó "reforzar la sanidad pública universal", así como el acceso a becas de comedor "en igualdad de condiciones que el resto de aragoneses". También abogó por desarrollar políticas "potentes" de lucha contra el racismo y la exclusión social y que las administraciones desarrollen programas de inclusión y de gestión de la diversidad que rompan desigualdades, sobre todo durante la campaña agrícola.

Para alzar la voz sobre este aspecto, coincidiendo con el Día Internacional contra el Racismo, UGT se concentrará el próximo 21 de marzo, a las 18.00 horas en la plaza San Bruno de la capital aragonesa.