Wieslaw K. T., el vecino de Magallón detenido en enero del pasado año tras destrozar con un martillo la vivienda conyugal, acaba de conocer cuántos años de cárcel solicita para él su mujer -con la que se está divorciando- por, supuestamente, años de maltato continuo sufridos tanto por ella como por sus hijos pequeños. En total, esta mujer solicita nueve años de prisión, mientras que la Fiscalía pide cinco años y medio de privación de libertad.

Describe, a través del escrito de conclusiones provisionales, que durante los últimos cuatro años de convivencia, el trato a su familia ha sido violento. Muestra de ello es que este hombre de origen polaco, defendido por el abogado Marco Antonio Navarro, castigaba a los hijos menores del matrimonio «no permitiéndoles comer, golpeándoles, rompiéndoles enseres como una videoconsola o amenazándoles con matarlos con un cuchillo mientras dormían».

Pero no solo los niños eran el objetivo del procesado. La abogada de la mujer, María Amparo Romero, señala que los insultos «hacia su esposa eran habituales, tales como vaga, maleducada, puta, zorra, hija de puta, si llegaba de trabajar diez minutos tarde le decía que iba a zorrear con los hombres o de puterío, y que no sabía educar a los hijos». En algunos de estos episodios, uno de los menores llegó a ponerse entre sus padres para evitar una agresión a la madre.

AGRESIONES FÍSICAS

Pero no solo relata malos tratos psicológicos, sino también físicos. Recuerda que un día Wieslaw K. T. regresó a casa bebido y la agarró del cuello mientras hacía la comida. Momento en el que se inició una discusión y él, supuestamente, la tiró al suelo de un empujón y la golpeó con una cinta de correr.

No fue a más aquel día, porque el encausado recibió una llamada en su teléfono móvil y se marchó de la vivienda. Momento que aprovechó la mujer para abandonarla. Uno de sus hijos se la encontró en la calle llorando, cuando este volvía del colegio.

El último episodio violento fue por el que fue arrestado. El enjuiciado se personó en el domicilio familiar, manifestando que iba a recoger unas pertenencias que tenía en el interior. Una vez dentro, comenzó, presuntamente, a dar portazos y a decir que eran todos «unos hijos de puta» porque le habían echado de casa y a discutir con su hijo menor, intercediendo la madre, quien empleó un bote de gas pimienta para salir corriendo de la vivienda. A partir de ese momento empieza a destrozar la vivienda, y concretamente, el cristal de la puerta de la entrada, las de los armarios empotrados de la entrada del domicilio, el dormitorio de matrimonio, la mesa de cristal del salón, el televisor, las puertas de los dormitorios, los espejos de baño y dormitorio, la encimera de la cocina y la vitrocerámica.

Wieslaw K. T. permanece actualmente en libertad provisional porque así lo decidió la Audiencia Provincial de Zaragoza, si bien hoy se estudiará su situación personal porque la acusación particular ha pedido que vaya a prisión mientras llega el juicio.