TRIBUNALES
El Supremo rebaja la condena al expoliador de los cascos celíberos de Aranda del Moncayo
Y a un segundo acusado a 1 año y 9 meses por receptación de las piezas

El Supremo rebaja la condena al expoliador de los cascos celíberos de Aranda del Moncayo
L. M. G.
Ricardo Granada, uno de los dos condenados por el expolio de los cascos celtíberos de Aranda de Moncayo, fue condenado a seis años de prisiñon por este delito patrimonial, si bien el Tribunal Supremo ha decidido rebajarle la pena a 3 años. Un fallo que no le podrán notificar puesto que este hombre falleció a primeros de año.
Este hombre había recurrido el fallo, al igual que su compañero de banquillo, Mariano Florentino Ostalé, a través del abogado José María Viladés. El Alto Tribunal también reduce los 3 años de cárcel que la Audiencia de Zaragoza le impuso a este hombre y los deja en 1 año y 9 meses de cárcel por delito de receptación. Ambos son absueltos del delito de blanqueo de capitales. Consideran los magistrados que no existe si la acción no está presidida por la intención de ocultar la ilícita procedencia de los bienes, y en este caso «no se describe en los hechos probados una conducta de enmascaramiento o revestimiento ficticio para ocultar un origen ilícito».
En relación al delito de daños en yacimiento arqueológico, en concurso medial con hurto, que se confirman para el primer acusado, el tribunal destaca que no es necesaria una previa declaración o catalogación administrativa de las piezas sustraídas porque «ese elemento valorativo es apreciable por la jurisdicción penal sin estar vinculado por las declaraciones o catalogaciones realizadas en vía administrativa».
El yacimiento celtibérico expoliado corresponde a la ciudad llamada Arátikos, que fue erigida en la Edad del Hierro, entre los años 4.000 y 800 antes de Cristo y que fue destruida por el ejército de Roma entre los años 74 a 72 antes de Cristo, a la par que la ciudad de Numancia, con motivo de las guerras sertorianas.
Granada se dedicó desde finales de los años 80 a excavar en la necrópolis de Arátikos y ocultó en su casa de Illueca las piezas celtíberas encontradas de extraordinario valor e interés histórico-arqueológico y cultural, entre ellos, veinte cascos de guerra. Dichos cascos son únicos en el mundo y fueron entregados a Ostalé quien los exportó ilegalmente al extranjero por el acusado, en connivencia con un anticuario residente en Suiza, contra quien no se dirigió la presente causa por haber fallecido en 1992, para venderlos en Alemania. Su actuación supuso la destrucción del contexto arqueológico.
Siete de ellos regresaron a Aragón
Siete cascos celtíberos expoliados en Aranda del Moncayo se encuentran en el Museo de Zaragoza, gracias al empeño personal del propio embajador de España en la Unesco, Andrés Perelló. Como adelantó este diario, este representante realizó las gestiones oportunas con las autoridades galas y los propietarios de las piezas, que se han ofrecido voluntariamente para devolver las piezas a la comunidad autónoma. Estos siete cascos forman parte de un lote de 18 piezas celtíberas producidas entre el siglo IV y II antes de Cristo que fueron a parara en manos del coleccionista alemán Axel Guttmann a principios de los años 90. Acabaron en el museo de arte clásico de Mougins.
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