El botellón tendrá una regulación específica en Zaragoza. El equipo de PP y Cs ha aprobado someter a consulta pública el proyecto de la nueva ordenanza con la que quiere erradicar este fenómeno de las calles de la capital aragonesa. La orden, que podrá ser valorada por los ciudadanos hasta el próximo 6 de agosto, incluye sanciones de entre 150 y 3.000 euros para quienes incumplan la norma, aunque podrán sustituirse por trabajos de limpieza y cursos de educación cívica si los interesados así lo requieren.

Hasta el momento, el botellón solo era sancionable si su celebración obstruía el paso de los viandantes, generaba suciedad en el entorno, o molestaba a los vecinos por el ruido. Beber alcohol en la vía pública no estaba penado como tal, lo que sí pasará en caso de que se apruebe la ordenanza. La norma prohíbe explícitamente «las reuniones o concentraciones de tres o más personas en los espacios públicos» en las que se beba alcohol y que tengan un carácter de ocio. Asimismo, se sanciona también la venta de alcohol en espacios púbicos desde «automóviles, carritos o tenderetes». La ordenanza prevé excepciones para cuando se concedan licencias para barras en la calle o ambulantes para momentos como las fiestas del Pilar. Tampoco se sancionará la ingesta de alcohol en la vía pública si este no es el fin único y principal del ocio, es decir, si uno se está tomando un bocadillo en la calle y se bebe una cerveza no será sancionado.

La concejala de Servicios Públicos, Natalia Chueca, explicó ayer que la normativa «estaba pendiente» pero que se ha hecho «más urgente si cabe» por la situación de emergencia sanitaria que vive la ciudad. Por ello, tramitarán la ordenanza de urgencia, lo que permitirá reducir los plazos a la mitad. Chueca espera que se apruebe en la próxima comisión de su área, que tendrá lugar en septiembre después del parón estival.

El botellón lleva años en e punto de mira, pero en las últimas semanas, desde la llegada de la nueva normalidad, las autoridades no han cejado en su empeño por verlo desaparecer, dado lo peligrosas que resultan estas reuniones sociales por los contagios que se puedan producir. En Zaragoza, el ayuntamiento tiene localizadas 33 zonas en las que se hace botellón de forma habitual, de las cuales once están catalogadas como «zonas de actuación prioritaria», en las que los servicios de limpieza hacen especial hincapié. Algunas de estas son: las escaleras del club Náutico, las plazas San Bruno, San Carlos y San Antón en el centro de la ciudad; el entorno del Club Deportivo Helios; los exteriores de las discotecas Oasis y Torreluna; y la plaza Miguel Merino del Auditorio, entre otras.

LA NORMA NACE SIN CONSENSO

No hay consenso sobre la nueva ordenanza sobre el botellón que pretende aprobar el Ayuntamiento de Zaragoza. Ni entre las entidades vecinales ni entre los partidos políticos. Desde Unión Vecinal Cesaraugusta, por ejemplo, aplauden la iniciativa, aunque explican que todavía desconocen el texto de la norma. «Que se regule el botellón en las actuales circunstancias no nos parece desacertado. En algunos países ya van por la tercera oleada del virus y eso hay que evitarlo», comentan. Además, este fenómeno es motivo de queja constante por parte de algunos vecinos que pertenecen a esta asociación. Sin embargo, desde la Federación de Asociaciones de Barrio de Zaragoza (FABZ) discrepan. En su opinión, PP y Cs han aprovechado la situación sanitaria para limitar el uso de los espacios públicos, ya que no les parece sensato que la gente que se lo pueda permitir pueda estar en una terraza consumiendo alcohol pero esto mismo no se pueda hacer en otros espacios. Desde la FABZ creen que la normativa actual era suficiente, que no reniega de las sanciones para casos en los que el botellón genere suciedad o moleste a los vecinos.

Entre los partidos políticos hay diferentes posturas. El PSOE en principio se muestra a favor, aunque pide que prime el consenso. Tanto ZeC como Podemos piden que se ofrezcan alternativas de ocio para los jóvenes y que no se les criminalice. Y Vox apoya la ordenanza porque cree puede desincentivar el consumo de alcohol en menores.