El segundo símbolo de la comunidad aragonesa es el escudo, con más de cinco siglos de historia, formado por cuatro emblemas también llamados cuarteles: el árbol de Sobrarbe, la Cruz de Íñigo Arista (considerada blasón del Aragón antiguo desde el siglo XIV), la Cruz de Alcoraz con sus cuatro cabezas de moro que conmemoran la conquista cristiana de Huesca en el siglo XI y los cuatro palos gules idénticos entre sí. Como remate, una corona en la parte superior completa el escudo y recuerda que Aragón tuvo categoría de reino desde el año 1035 y hasta principios del siglo XVIII.

Con respecto a los emblemas del escudo, todavía se recuerda la polémica vivida en el año 2004, cuando la comunidad islámica de Zaragoza solicitó la retirada de la cruz de Alcoraz, el símbolo de la batalla del mismo nombre en la que la leyenda dice que se apareció el mismo San Jorge a los cristianos. La queja de la comunidad islámica no hubiera pasado de anecdótica si el entonces presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, no hubiese manifestado que se podía estudiar algún cambio. Entendía que podía importunar a los inmigrantes, que en aquel momento eran muy numerosos en Aragón. Finalmente, se desistió y las cabezas de moros se mantuvieron.

Como elementos comunes de la bandera y el escudo aparecen los palos de gules o barras de Aragón, emblema que comparten hoy los cuatro entes autonómicos que formaron parte de la Corona de Aragón así como otras zonas de Italia y Francia que tuvieron relación con ella. Las barras rojas y amarillas aparecen también reflejadas en el escudo oficial de España, ejemplo claro del peso que tuvo la Corona de Aragón en el proceso de formación del actual Estado.