El efecto dominó por la escasez de microchips se extiende a lo largo de toda la cadena de valor del sector del automóvil y termina en uno de los actores que más perjudicados se han visto por la crisis en los últimos meses: los concesionarios. Los confinamientos aplicados durante la pandemia, el aumento del desempleo y de los ertes en España y una incierta transición hacia la movilidad eléctrica están golpeando a los vendedores de coches. Y ahora es el retraso en la entrega de los pedidos el que también está pasando factura a un sector que da empleo en la comunidad a unas 3.300 personas. 

«Ahora las entregas se retrasan al menos dos o tres meses pero puede llegar al medio año, y eso desincentiva al cliente», señala el responsable del área de Automoción de la Cámara de Comercio de Zaragoza, José Cerón, que alude a una notable caída de las ventas. Tanto es así que los últimos datos del sector señalan que Aragón ha cerrado el peor cuatrimestre desde que comenzó la crisis del coronavirus. Son poco más de 6.000 matriculaciones que se han llevado a cabo en los últimos cuatro meses, lo que representa un descenso del 23% en relación al mismo periodo del 2019. La comparación se realiza con los datos de hace dos años, ya que en el 2020 el estado de alarma y los cierres de la actividad comercial no permiten realizara un análisis estadístico realista. 

La venta de coches de ocasión han crecido más del 10% en los últimos meses

No obstante, la pandemia ya golpeó de forma notable las cifras de negocio del sector unos meses atrás. Solo en Aragón los concesionarios perdieron el 13,9% de sus ingresos en el 2020. La crisis del coronavirus redujo la facturación en más de 130 millones, al pasar de 966 millones en el 2019 a los 832 del 2020. A nivel nacional, los concesionarios perdieron el 19% de su negocio el pasado año. Respecto al empleo, las red oficial de establecimientos de venta de vehículos perdió más de 8.000 puestos de trabajo el año pasado, es decir, un 5% del total, quedando en 153.425 trabajadores, según la patronal Faconauto.

La gestión del estoc

Sin embargo, la crisis de los microchips no ha hecho más que agudizar esta situación. «Si antes se tardaba dos meses en entregar un vehículo ahora se puede llegar a los seis meses», asegura el director comercial de Automoción Aragonesa, Michel Gallego, que comercializa los modelos de las marcas Volkswagen y Audi. Pese a ello, subraya que «la buena gestión del estoc permite afrontar la situación con solvencia». En el caso concreto de este concesionario, el 80% de las ventas se ven satisfechas con el estoc, lo que permite la entrega casi inmediata al cliente. En cuanto al 20% restante, destaca que suelen ser clientes de empresas y no suelen tener mucho problema por retrasar la compra.

Eso sí, el cliente medio se lo piensa más y prefiere comprar un vehículo usado que una nuevo. De hecho, las ventas de los primeros han crecido alrededor del 10% en los últimos meses. «El cliente que compra por necesidad busca esa posibilidad de ahorro en los coches de entre dos y cinco años de antigüedad», subraya Gallego, que añade que «la gente siempre busca oportunidades en las épocas de crisis». El sector confía en que la liquidez retenida por las familias durante la crisis pueda compensar las pérdidas.