Los aragoneses nunca habían acumulado tanto ahorro desde que existen estadísticas. La pandemia ha dejado a miles de ciudadanos al borde del precipicio por la intensidad de la crisis, su afección en el incremento del paro y la avalancha de expedientes de regulación de empleo (ertes). Pero también ha permitido que muchos hogares y familias hayan engordado sus cuentas bancarias como no se recuerda antes. Son las paradojas de una crisis, cuyo final comienza a asomar en el horizonte.

Los datos del Banco de España correspondientes al cuarto trimestre de 2020 revelan que los aragoneses acumulaban 38.766 millones en depósitos bancarios. Pero el salto cuantitativo se produjo a partir del segundo trimestre de 2020, momento a partir del cual las cuentas bancarias de los aragoneses sumaron 3.000 millones de euros. Ocurrió tras la declaración del estado de alarma, lo que originó restricciones a la movilidad, el cierre de los establecimientos y la desaparición de la oferta de ocio, lo que truncó cualquier posibilidad de gasto por parte de los consumidores.

El ahorro en los depósitos creció casi un 10% en Aragón a partir de marzo de 2020, pasando de 35.566 millones en el primer trimestre del año a 38.315 millones un trimestre después. Es lo que Eduardo Bandrés, catedrático de Economía de la Universidad de Zaragoza, califica como «sobre ahorro». «Hemos vivido un crecimiento del ahorro sin precedentes», apuntó el economista, que subraya muchos de los recursos que las familias no han gastado han ido directamente a aumentar los depósitos bancarios. Pero no solo las cuentas bancarias, ya que muchos de esos ingresos no gastados se han trasladado a otros productos como fondos de inversión, planes de pensiones, adquisición de inmuebles y compra de acciones.

No obstante, esta situación no es exclusiva de Aragón. En España se observa el mismo patrón, de forma que la tasa de ahorro de los hogares españoles se disparó el 14,8% durante el 2020, el nivel más alto de la serie histórica. En concreto, las familias aumentaron sus reservas en 8,5 puntos respecto al 2019 y registraron el umbral más alto desde que en 1999 el Instituto Nacional de Estadística (INE) inició los registros.

Aunque ni el INE, ni el Banco de España ni ninguna otra institución ofrece todavía datos desagregados por comunidades autónomas, lo cierto es que los aragoneses han destacado tradicionalmente por mantener sus ingresos a buen recaudo.

La incógnita del gasto familiar

Las familias aragonesas gastaron más que el conjunto de las de España en el 2019, pero todavía se desconoce cómo se comportaron en el año de pandemia. Los últimos datos disponibles de la Encuesta de Presupuestos Familiares, elaborada por el INE, revela que el gasto medio por hogar en Aragón aumentó un 6,9% en el 2019, hasta sumar 30.716 euros, mientras que para el total de las familias españolas el aumento fue de un 1,2%, hasta los 30.243 euros.

El mayor gasto que realizaron los hogares de Aragón en el año previo a la pandemia fue en vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (9.348 euros, lo que supuso el 30,4% del presupuesto total) seguido por alimentos y bebidas no alcohólicas con un gasto de 4.561 euros que supusieron el 14,9% del presupuesto total del hogar, según los datos facilitados por el INE hace apenas dos meses.

Se trata de unos 2.000 euros anuales más por hogar respecto al 2018 (28.728 euros) y casi 3.000 más que en el 2015 (27.880 euros), lo que demuestra que la recuperación de la economía tras la larga crisis del 2008 ya se trasladó a las familias. Pero el nuevo mazazo del covid pasará factura en el 2020, aunque todo podría cambiar en este 2021.

El director comercial de CaixaBank en la dirección territorial del Ebro, Eloy Ascaso, destaca el «aumento creciente de saldos a la vista de familias y pymes en Aragón que ronda el 20% entre febrero de 2020 y el mismo mes de 2021». También incrementaron los saldos medios de planes de pensiones y fondos de inversiones en «aproximadamente en un 5%». Estas cifras contrastan con una caída del consumo que tiene su reflejo en el descenso de la facturación por compras con tarjetas en los comercios de casi el 9%. La retirada de efectivo en los cajeros descendió todavía más hasta alcanzar casi un 22%.

Pero además del ahorro forzoso por la pandemia, Bandrés destaca «el ahorro precautorio ante la situación de incertidumbre» que ha provocado la crisis del coronavirus, lo que va a provocar un «shock de consumo» durante los próximos meses. Esto, asegura, permitirá reactivar la economía y elevar el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB). «Las expectativas del mercado ante la recuperación de la movilidad y la eliminación de las restricciones, nos invita a pensar en una eclosión del consumo en las familias aragonesa», apuntan desde CaixaBank. Pero ese ahorro no irá todo al consumo.

El destino del dinero

Pero ahora la gran pregunta es ¿cuál será el destino de los recursos acumulados por los aragoneses? Desde Ibercaja señalan que el pasado año se derivó de una forma clara hacia las cuentas corrientes, a la espera de que se despeje la situación. No obstante, también ha llegado dinero a los fondos de inversión y «ya se perciben flujos hacia el sector inmobiliario», ya que la rentabilidad de las cuentas corrientes está bajo mínimos y la volatilidad de las bolsas es muy elevada, apunta el banco aragonés.

Lo que parece claro es que la búsqueda de esa rentabilidad al ahorro se está trasladando a otros productos como los fondos de inversión. El director de Estudios de Inverco, José Luis Manrique, subraya que el ahorrador aragonés «suele estar bien informado, canaliza el dinero hacia productos que ofrezcan seguridad y apuesta por productos que generen valor añadido». Tanto es así que, según los datos que maneja Inverco, los aragoneses «han canalizado en el primer cuatrimestre de 2021 entre 400 y 500 millones de euros hacia fondos de inversión», lo que supone multiplicar por diez la cifra registrada en todo el 2020, según las estimaciones de Manrique.

Inverco señala que en lo que va de año se han realizado en toda España suscripciones netas positivas en fondos de inversión superiores a los 9.200 millones frente a los 1.200 millones de todo el 2020. Pues bien, más del 5% fueron realizadas por aragoneses. Quizá el ahorro haya tocado techo por el fin del estado de alarma. 

La segunda región con los hogares más solventes

El primer año de pandemia ha abierto una brecha en las economías doméstica de muchas familias, según una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en la que se valora la capacidad de los hogares para afrontar los diferentes gastos. Pero las dificultades económicas no han afectado por igual a todas las regiones. La peor evolución se concentra en dos comunidades con elevada dependencia del sector turístico: Canarias, cuya solvencia se sitúa casi diez puntos por debajo de la media nacional; y Baleares, que en 2019 era una de las mejor situadas en el ranking, se precipita hasta el cuarto puesto por la cola. Entre las mejores destaca Aragón que ocupa el segundo puesto (con un índice del 58% frente al 53,3% de la media nacional) solo superada por La Rioja (60%).