La asociación Derecho a Morir Dignamente considera que en los primeros años de la ley de eutanasia (en Aragón se puede solicitar a partir de este viernes) no habrá más de 100 o 120 casos por año en Aragón y unos 4.200 en España, un cálculo basado en cifras como las que se han dado en Países Bajos; lo que permitirá que las peticiones puedan ser tratadas con agilidad por Sanidad y por la Comisión de control, ya que «no va a haber un aluvión», reconoce José Luis Trasobares, portavoz de la asociación en Aragón, quien apunta que no cree que se supere el 1% de las muertes». Será por tanto una prestación «minoritaria» pero esta regulación puede facilitar la «sedación terminal», ya que cuando una persona sufre esta fase algunos enfermos optan por ella y por eso a partir de ahora puede que se haga «más y mejor».

Para el portavoz del colectivo en Aragón, la ley es un «avance decisivo» pero lo principal es que abre la posibilidad a un «derecho», el que cada persona «pueda disponer de su vida, que es lo mínimo que se puede pedir», asegura Trasobares, que también ve sus sombras y es que, aunque no es el caso de la comunidad, pero sí en autonomías donde haya partidos que se hayan opuesto, «harán lo posible por sabotearla con mayor o menor elegancia». Y es que son ellas quienes ponen en marcha cada comisión de Garantía y Evaluación, que será quien tome la última decisión. De hecho, desde la asociación desconocen quién «formará parte de este órgano», aunque esperan que sean juristas, perfiles técnicos y personas proactivas porque sería un sinsentido que haya alguno de sus miembros que esté posicionado «en contra».

Además, todavía está por concretar cómo será la «objeción de conciencia» porque se perdería una gran oportunidad si la opción se tiene en cuenta “por comodidad”. Trasobares considera que esos aspectos se “irán desarrollando” porque todavía hace falta concreción. Lo que sí que tiene claro es que «no serán muchos casos» los que pidan la eutanasia; ya que son requisitos muy restrictivos cuyo proceso se puede demorar 40 días y eso es «mucho para personas que están sufriendo mucho».

En los últimas semanas, asegura que ha habido un «crecimiento de consultas» y de personas para informarse. «Hemos tenido el caso de una persona notable que tras tres años arrastrando un cáncer… pero sus condiciones no eran de eutanasia», pero logró una sedación terminal y se la hicieron «en condiciones adecuadas»; sí de casos de ELA, alzhéimer, etc… Y ahí entra también el documento de voluntades anticipadas.

Para el portavoz de la asociación en Aragón, la función de Sanidad está en generar «información» tanto para los usuarios como para los sanitarios porque muchos «confunden la eutanasia con la sedación». Por eso, cree que se aprueba una ley que garantiza que las personas «tomen sus propias decisiones», favorecerá también «avances en las buenas prácticas en el sistema sanitario». Y pone como ejemplo el caso del doctor Montes en Leganés (un anónimo denunció 400 casos de eutanasia irregular con sedaciones) que «causó un daño terrorífico a cientos de miles de personas» porque quedó como una «práctica sospechosa» cuando está «totalmente aceptada». H