¿Ha terminado el curso mejor de lo que esperaba en septiembre?

Era un curso muy complicado y también lo era prever cómo se iba a desarrollar. Más que valorar cómo ha finalizado, lo importante es ver cómo ha transcurrido, que ha sido dentro de la situación con la mayor normalidad. Ha sido un éxito de la comunidad educativa, fundamentalmente. Todos pensábamos que se iba a desarrollar de otra forma diferente, no con esa normalidad. Me atrevería a decir que los centros educativos eran y son espacios seguros.

¿En algún momento del curso, después del Pilar o de Navidad por ejemplo, temió que la situación en las aulas se descontrolara?

No, al contrario. Conforme evolucionó el curso flexibilizamos medidas y no hemos tenido que rectificar ninguna. De haber sabido esa respuesta de los centros educativos, hubiera empezado el curso escolar con todos los niveles y todas las etapas de manera presencial. Nunca he temido que se pudieran complicar las cosas.

¿Cómo lo ha llevado usted?

Con mucha intensidad en todo el equipo y con bastante responsabilidad. No ha sido fácil, pero me siento privilegiado por ser consejero en estas circunstancias tan complicadas.

¿En algún momento ha pensado en tirar la toalla?

No se me ha pasado por la cabeza y bastante ocupada la tenía en cómo resolver este problema. No soy de arrojar las toallas. Sé el mundo en el que estoy, sé la responsabilidad que tengo que asumir como consejero y sé que la educación es un ámbito muy sensible, pero también da grandes satisfacciones.

Reconoce que la educación es una parcela muy sensible. ¿Cómo ha llevado las críticas?

Las críticas han sido las respetables, sobre todo si son constructivas como las ha habido. Yo siempre veo el lado positivo de las cosas y con las críticas se aprende. Aquellos que las rechazan o se molestan por ellas, pierden una opción de aprender importante. Lo que hay que hacer es reconocer cuándo ha habido errores y, a partir de ahí, ponerte a trabajar.

El próximo curso escolar empezará ya casi en una situación muy parecida a la prepandemia.

Sí, será un curso con normalidad, pero con seguridad dentro de las medidas de prevención que hay que seguir manteniendo. No solo la actividad lectiva debe ser presencial, también la interacción entre las familias, su presencia en el centro, las tutorías, las extraescolares o las aulas de madrugadores desde el primer día. Aún así, hay medidas higiénico-sanitarias que siguen siendo oportunas. Solo vamos a excluir el uso de las mascarillas en la práctica deportiva, mientras que los equipos covid continuarán, porque han dado un resultado muy bueno en esa interlocución con Sanidad.

¿Los profesores extra contratados por la pandemia van a continuar o esos docentes no seguirán el próximo curso?

Vamos a seguir manteniendo los programas de refuerzo, donde permanecerán esos docentes, pero también debemos recuperar los espacios que ha habido que utilizar para hacer desdobles y poder mantener las distancias. Las bibliotecas, gimnasios o salas multiusos deben volver a su naturalidad. El profesorado que se añadió para desdoblar aulas y para reducir las ratios evidentemente no va a ser necesario. Aragón tiene las ratios más bajas de todas las comunidades, con cifras de en torno a 20 alumnos por aula en Infantil y Primaria. Esos números permiten, salvo en algún centro, poder organizar el curso escolar con total normalidad.

¿La pandemia ha afectado al rendimiento escolar de los estudiantes?

Tenemos dos datos que nos demuestran lo contrario. La Evau, que recientemente se han conocido sus resultados, con el mejor resultado de los últimos cinco años: un 98% de los alumnos aprobados en Aragón. Creo que este modelo de prueba de acceso a la universidad más flexibilizado, que yo voy a pedir a la Universidad de Zaragoza que se mantenga, es mucho más racional que el anterior. Ese es un resultado muy bueno. Otro es la comparativa que hacemos de la primera evaluación en los centros educativos de este año con la del anterior, que fue normal porque no había pandemia. Ahí no hay diferencias significativas. Ahora estamos analizando los cuestionario que nos han remitido los equipos directivos para conocer si el nivel de competencias en los alumnos es el adecuado.

¿Aragón ha estado a la altura en este curso tan complicado de la educación en el medio rural? La brecha digital se ha evidenciado.

No sé evaluar si se ha hecho todo lo que se tenía que hacer, pero sí sé que hemos hecho muchas cosas porque ha sido una prioridad llegar a todos, especialmente al medio rural. Está claro que en el último trimestre del curso anterior, cuando se produjo el confinamiento y el cierre de los colegio, había una carencia e intentamos llegar lo más rápido posible a dotar de recursos. Firmamos todas las comunidades un programa de cooperación y un convenio con el Ministerio de Educación y hemos distribuido ya 11.000 dispositivos digitales. También hemos puesto en marcha una plataforma digital (Aeducar), a la que se han sumado casi 400 centro educativos y muchos alumnos, la mayoría de Infantil y Primaria, del medio rural. Estamos trabajando por mejorar la conectividad también.

El consejero de Educación del Gobierno de Aragón, Felipe Faci JAIME GALINDO

La pandemia ha dejado la gestión pura de su departamento un poco al margen con proyectos de legislatura. Van a llegar los fondos React y muchas obras se van a reactivar, pero no han faltado las críticas por algunos retrasos. ¿Qué horizonte hay? ¿Cuándo empezarán los trabajos pendientes?

La pandemia nos ha ocupado mucho tiempo, pero no solo hemos centrado energías en ella. Hemos puesto en marcha programas educativos, un plan de modernización de la FP, el campus digital o un plan de promoción de la lectura, donde han participado 163 centros y más de 70 autores. Por tanto, No solamente ha habido covid, hemos impulsado otras cosas. Es cierto que con las obras la pandemia afectó porque fue muy difícil seguir con los trabajaos, porque los trabajos se paralizaron. Todas las obras comprometidas en el plan de infraestructuras educativas, y algunas que no estaban, están en trámite de licitación, próxima a ello o en construcción. En las próximas semanas, de hecho, vamos a licitar el colegio Ana María Navales, el segundo de Arcosur, el único expediente que queda por licitar.

¿Está satisfecho con las inversiones hechas en infraestructuras educativas?

Entiendo las críticas porque se han producido retrasos, pero se han subsanado. Hay que decir que hemos invertidos 160 millones de euros entre esta legislatura y la pasada. Esta, en concreto, llevamos ya invertidos cerca de 70 millones de euros con obras terminadas, en construcción o licitación. No hemos estado parados y si ha habido un retraso ha sido obvio por la pandemia, pero hemos invertido no solo en el medio urbano, también en el rural. Cuando estén todas las obras terminadas estaremos en un nivel de inversión de legislatura actual y anterior de más de 180 millones de euros. Creo que no hay una inversión de tal nivel en este momento en otra comunidad.

¿Hay fecha ya para ese nuevo plan de infraestructuras?

Estamos trabajando ya en él, lo daremos a conocer a lo largo del curso que viene. De todos modos, estamos acometiendo ya obras que irán en ese plan y no en el que estamos terminando, como el Ana María Navales, el María Zambrano o la ampliación de los centros de Benabarre y de Ayerbe.

¿Qué tal es la relación con los sindicatos?

La relación con los sindicatos es buena, tanto en lo personal como en lo profesional. Ocurre que cuando la Administración negocia y se sienta a ello hay puntos de vista y ritmo diferentes. El que no hayamos podido llegar a acuerdos en algunas materias no significa que las relaciones sean malas porque podemos llegar a acuerdos y a desacuerdos. Las oposiciones del fin de semana pasado son fruto de un consenso y que se celebraran es uno de los puntos principales porque significa estabilidad para el profesorado. También hubo acuerdo para suspenderlas el año pasado y lo mismo para retomarlas este.

Los sindicatos insisten en acometer la reducción de la jornada lectiva, una cuestión que se abordó esta semana en la sectorial. ¿Habrá cambios?

Son reivindicaciones legítimas, evidentemente. Pero es complicado, porque en este momento todo el esfuerzo económico y presupuestario está destinado a la pandemia y a garantizar las condiciones laborales y de desarrollo de la actividad educativa. Es un momento complejo, porque las prioridades se sitúan donde deben situarse. Todas las reivindicaciones son legítimas, aunque no obstante hemos alcanzado mejoras sustancias a lo largo de la legislatura pasada que supusieron la reversión de recortes de años anteriores en educación.

¿Está a favor de vacunar a los estudiantes de Secundaria antes de que empiece el próximo curso?

El que se vacunen ya es una valoración muy positiva y cuanto antes se haga, mejor. No quiero alcanzar ningún compromiso, que corresponde en todo caso al Departamento de Sanidad, que actuará coordinadamente con el ministerio. Lo importante es autorizar la vacuna e insisto que cuanto antes se aplique, mejor.

¿Qué le parece que el Ayuntamiento de Zaragoza vaya a otorgar unas becas solamente para el alumnado de la educación concertada?

Nosotros no hemos hecho ningún tipo de discriminación como Gobierno de Aragón en ningún momento. A las becas de comedor escolar acceden alumnos de la pública y de la concertada, que son vulnerables desde la renta, y a las ayudas de material curricular lo mismo. Hemos distribuido dispositivos digitales a alumnos y colegios de las dos enseñanzas, también material de protección contra el covid a docentes de la pública y de la privada. Cada institución responde de las decisiones presupuestarias que adopte con su dinero. Pero, en este sentido, creo que no hay que discriminar y el Gobierno de Aragón no lo hace, pero no voy a entrar a valorar qué hace cada institución con su presupuesto, serán los ciudadanos quienes decidan sobre ello en todo caso.