¿Cómo han vivido la pandemia los jóvenes empresarios?

Con mucho esfuerzo, ingenio y creatividad. Y sobre todo con capacidad de adaptación y flexibilidad, que es algo que nos caracteriza a los jóvenes. Con pasión y empuje han conseguido sobrevivir a situaciones muy complicadas que todos hemos atravesado en el mundo de los negocios.

¿Son buenos tiempos para emprender?

Sin duda lo son. Las crisis lo que hacen es generar nuevas oportunidades. En este caso, hay un cambio radical en los modelos de negocio y en las ganas de hacerlos. Lo importante es que lo que se haga tenga buenos cimientos para que los proyectos sean sostenibles. Si de normal es complicado emprender, ahora el riesgo es mayor por la incertidumbre que vivimos y la inseguridad jurídica. Todas las variables son menos controlables que nunca. Los nuevos hábitos y cambios de comportamiento por culpa del covid han traído además nuevas ideas. A pesar de los tiempos convulsos que hemos vivido con la pandemia, muchos se han liado la manta a la cabeza y han empezado negocios nuevos incluso en la hostelería.

Según las encuestas, la mayoría de los jóvenes prefieren opositar antes que montar un negocio.

Es un problema muy grave. Para que la economía prospere y el Estado del Bienestar sea sostenible tiene que haber empresas. Aunque veo lógico que muchos piensen así por el valor que se le da a tener un trabajo seguro en nuestra sociedad. Es lo que tenemos que cambiar. Avanzar hacia la cultura empresarial de otros países, donde alguien que tiene negocio es muy admirado. Hay que dar más visibilidad a los ejemplos de éxito que tenemos para que sean modelos a seguir.

¿El espíritu emprendedor en Aragón es mayor o menor que en el resto de España?

En todo el país lo hay, pero aquí más. Tenemos el ecosistema perfecto. Hay mucho talento y lo demuestran las estadísticas, en las que somos líderes en patentes. También tenemos a favor la facilidad de que podemos hablar todos con todos y conocernos.

¿Cómo ve la ley de ‘startups’ que prepara el Gobierno?

Es una muy buena noticia, al igual que la estrategia española de nación emprendedora. Demuestra que hay preocupación por este tema. Los objetivos del anteproyecto de la ley creo que son compartidos por todos. Aunque hay medidas positivas en materia fiscal, por ejemplo, se queda corta porque no acaba de resolver el mayor problema. El principal impedimento para montar un negocio como es la dificultad burocrática, que no se aborda. Deberían darse pasos decididos para agilizar la constitución de una empresa con el uso, por ejemplo, de la tecnología blockchain. Otros fallos que aprecio en el borrador de la norma es que deja de considerarse startup a una empresa que lleva más de cinco años y a los emprendedores en serie, es decir, cuando ya tiene un segunda firma emergente.

¿Cómo se podría atajar la lacra del paro juvenil?

Es un problema estructural y endémico de nuestro modelo productivo en España. Para solucionarlo hace falta una reforma de calado y a largo plazo, no cortoplacista. Lo primero que podría hacerse es atajar la brecha que hay entre lo que las empresas demandan y necesitan y la formación que reciben los jóvenes. Y un mejor reconocimiento de las capacidades de cada individuo desde pequeños, ayudaría a fomentar sus habilidades y orientar mejor su futuro laboral. Percibimos mucha desmotivación. Para que haya empleos de calidad, tiene que haber empresas sostenibles y para eso hace falta que todas las medidas vayan en esa dirección.

¿Qué otras medidas echa en falta?

Lo que más demandamos es que haya seguridad jurídica. Más que ayudas, evitar problemas e impedimentos. Lo que más impide que los negocios vayan mejor es que haya un cambio de norma cada poco. Hay que intentar que no haya líos jurídicos.

¿Vislumbra una recuperación tras el vendaval de la pandemia?

Hay un ambiente y una tendencia positiva. Y el covid ya no se ve como algo de unos meses, sino como la realidad con la que tenemos que lidiar y a la que todo el mundo ha adaptado sus modelos de negocio.

Las mujeres van ganando terreno en el mundo empresarial, ¿persisten algunas brechas?

En las nuevas generaciones no existen esas brechas. Cuanto más decimos que existen es peor. Hay que visibilizar que es normal que hay mujeres ocupen puestos directivos. Entre los jóvenes empresarios se ve como algo natural. Yo acabo de ser madre y cuando fui nombrada presidenta de AJE estaba embarazada. Eso no ha sido visto como un problema.

¿Cómo está la salud de AJE?

El pasado año fue nuestro 30 aniversario, que por el covid no lo hemos podido celebrar. Tenemos la suerte de ser una asociación con un amplio recorrido y un entorno muy participativo. AJE es un espíritu, una manera de ver la vida y los negocios. Estamos más vivos que nunca y nutriéndonos cada vez más en toda la comunidad.