El titular del Juzgado de Instrucción número 12 de Zaragoza comunicó ayer a los ocho investigados por el crimen de Maria Marian, asesinada a tiros en noviembre del 2018 en un chalet de Movera, que el caso se verá mediante el procedimiento del tribunal del jurado. La víctima fue abordada de noche por tres pistoleros cuando estaba a la puerta de su casa y le dispararon a quemarropa en presencia de su hermana, que en sucesivas ruedas de reconocimiento no ha logrado identificar a los autores del suceso.

«Las defensas hemos pedido el sobreseimiento de la causa porque no hay pruebas para acusar a ninguno de los acusados», señaló el letrado zaragozano José Ignacio Cabrejas, que representa legalmente a tres de los imputados.

En el acto celebrado ayer, basado en el artículo 24.1 de la Ley del Jurado, el fiscal expuso que imputa a los ocho detenidos por el crimen un delito de asesinato y otro de pertenencia a grupo criminal, si bien precisó que su grado de participación en el suceso se determinará en el escrito de acusación.

Móvil patrimonial

Lo cierto es que se trata de un crimen que sigue oscuro casi tres años después de ser cometido. Ningún testigo ni declarante ha podido arrojar luz sobre la identidad de los atacantes, de forma que el caso ha estado mucho tiempo en fase de instrucción por la escasez de datos y la endeblez de las pruebas. Sí se sabe que el delito tuvo un móvil patrimonial, es decir económico, según pudo determinar la investigación.

En las manos de la víctima había restos de piel, pero el análisis de su ADN no permitió avanzar en las indagaciones pues no apuntan a ninguno de los sospechosos, desde el sicario lituano Aivaras S. a cualquiera de los otros investigados: Félix T. M., Jesús J. M., Juan E. O., Nancy S. M., Alba T. M., Karina N. y Bogdan C. S.

Aivaras S. pudo ser identificado gracias a que su ADN estaba presente en un guante blanco de látex que recogieron agentes de la Brigada Provincial de Policía Científica. Este hallazgo le obligó a cambiar su primera versión en la que proclamaba su inocencia por otra en la que admitía que aquella noche estuvo junto a la víctima. Este hombre situó a otros dos imputados, Jesús J. M. y Juan E. O., en el lugar del crimen. Los tres llegaron a la finca, presuntamente, y entraron abriendo un boquete en la valla trasera.

Paralelamente la Policía investigó a la familia de la pareja sentimental de la víctima, José N. T., alias el Mistos, de 70 años, que entonces estaba en prisión por tráfico de drogas. Todo porque la hermana de la asesinada aseguró que Maria Marian señaló al nieto de la pareja de la víctima y a otra persona, ninguna de las dos acusadas formalmente, por tenerle «animadversión» por cuestiones de propiedades