«Lo primero es la salud», remarca en varias ocasiones. Lo dice Pedro Bellido, gerente del gastropub Bocachica y del restaurante Torreluna, quien ha puesto a disposición de sus empleados test de antígenos, por si estos consideran que han podido estar en una situación de riesgo de contagio. «Es una cuestión de responsabilidad», reconoce, ya que parece que «todos los males vienen de la hostelería». Las pruebas, que se están implantando en establecimientos variados, sirven «para trabajar con seguridad, minimizar el riesgo de un posible brote» y evitar cerrar una vez más. Al cabo, es una respuesta más de prevención contra el aumento de casos en esta sexta ola.

Los trabajadores , sobre todo de Bocachica (aproximadamente 12 según las épocas), son en su mayoría jóvenes, con lo cual no tienen la pauta completa y, él, como el resto de responsables de pub y bares «somos hostelería, no policías». Por eso, ante la duda de que hubiera algún contagio, «decidimos facilitar los test».

«No son obligatorios», insiste. Y recuerda que hace unos años, cuando alguien iba a trabajar con mala cara, podía ser porque hubiera dormido poco, «pero ahora...». Ahora hay recelos, así que esta posibilidad les otorga «seguridad» porque, en el caso de dar positivo, «te vas a casa» sin tener contacto con el resto de trabajadores o de clientes. Bellido tiene claro que la seguridad «total» no existe, pero si hay una medida que pueda ser efectiva, hay que utilizarla «para preservar la salud de la gente».

Los test no se hacen de forma periódica, solo si alguno cree que ha estado en una situación de riesgo. «Solo es una opción» para los jóvenes, que en muchos casos no se pueden permitir comprarlos de su bolsillo.

Hosteleros, no policías

Y lo mismo sucede en Torreluna, donde como lugar de celebración de eventos y bodas tiene que haber un listado de los invitados (en el caso de que haya más de 90, deben estar con la pauta completa de vacunación para así llegar a 150 invitados); una lista que puede «atacar la intimidad de la gente porque somos hosteleros, no policías».

Uno de los aspectos positivos con los que cuenta para realizar los test de antígenos, que no siempre resultan fáciles de hacer, es que algunos de los trabajadores son estudiantes de medicina y de enfermería, con lo que la seguridad de que están bien hechos crece, y la salud, también.

En otros pubs como el Rock and Blues, afirman que lo están «valorando», pues antes también era opcional a través de su mutua, pero en estos momentos prácticamente toda la plantilla está vacunada y, desde el inicio de la pandemia, «no ha habido ningún contagio», reconoce Pablo Cano.

En Daluxe sucede lo mismo. La mayoría de los trabajadores están inmunizados o esperando la segunda dosis, aunque su responsable, asegura que si fuera necesario, se lo plantearían.