Cuando parecía que las residencias de mayores habían vuelto a esa nueva normalidad tras haber sido uno de los colectivos más vulnerables ante el covid-19, la situación, sin alarmas, vuelve a preocupar. Esta sexta ola, que comenzó afectando sobre todo a los jóvenes, ya se está extendiendo a todas las franjas de edad. De hecho, en los datos hechos públicos ayer por Salud Pública, de los 759 casos confirmados, 22 corresponden a personas de entre 65 y 74 años; y 71 a más de 74 años.

También han aumentado los brotes en los centros de mayores. De hecho, en el boletín epidemiológico hecho público el jueves, se señalaba que en había 44 brotes abiertos, que afectan a 148 personas, 100 residentes y 48 trabajadores, todos ellos positivos por coronavirus. En 26 de estos centros solo hay trabajadores contagiados, en 12 solo hay residentes contagiados y en 6, tanto trabajadores como residentes. En este momento, hay 19 personas hospitalizadas. Desde que comenzó el segundo periodo de brotes en Aragón han fallecido 778 personas en residencias de mayores de la Comunidad; y desde el comienzo de la pandemia, 1.574, dos de ellos en la última semana.

A esa cifra hay que sumar el fallecido en Grañén, donde falleció uno de los residentes de la residencia Parque de San Julián, en uno de los brotes que están activos en la comunidad. En la zona básica de salud de la localidad monegrina se notificaron ayer 22 positivos, de los que 15 pertenecen a usuarios de la residencia, según el diario digital Desde Monegros, que aumentan a dos los fallecidos recientes. La situación en el centro se complicó a mediados de esta semana casi cuando acababa la cuarentena vivida tras los tres primeros casos .

La residencia, que suma 56 internos, ya ha sido sectorizada para intentar cortar la cadena de contagios. El alcalde de Grañén, Carlos Sampériz ha señalado a este diario que esperaba que Salud Pública se pusiera en contacto con él para ver cómo había que actuar y se ha mostrado «preocupado» por la situación actual. Además ha recordado que en las dos residencias de la localidad la práctica «fue ejemplar por el celo con el que realizaron su trabajo» en las primeras olas.

Fuentes del Gobierno de Aragón han asegurado que de momento no se está planteando ninguna nueva medida en las residencias; y afirmado que estas son «reflejo de la situación epidemiológica de Aragón» en la que primero crecen los casos, después las hospitalizaciones y luego los fallecimientos. También en las residencias, afirman, se está viviendo «la eficacia de la vacuna», que se ha demostrado que protege contra la enfermedad y, en caso de contagio «rebaja sus efectos».

El epidemiólogo Nacho de Blas señala que la vacuna «no alcanza los mismos niveles de protección en personas mayores con patologías» que en adultos sanos; además, esa salvaguarda «va disminuyendo con el tiempo» y en las residencias hay personas vacunadas hace más de 6 meses, lo que confirmaría la necesidad de una tercera dosis.

Para el especialista, la estrategia debe ser «evitar la entrada del patógeno porque la vacuna solo es la red de seguridad en caso de que este entre» y, con el paso del tiempo se reducen las medidas de control, hay más visitas, más salidas y todo ello unido a una elevada incidencia, «incrementa la introducción del virus en las residencias, y luego una vez dentro la propagación es mucho más fácil entre los residentes».

Otro de los brotes activos está en la residencia de Benabarre, que actualmente cuenta con 8 residentes hospitalizados, y ha habido más de 40 contagios. En estos momentos hay un «goteo de positivos con uno o dos al día», reconoce su gerente, José Antonio Benabarre.

El centro se ha dividido en dos zonas (limpia y sucia). En la primera, los residentes hacen la vida «en los jardines, incluso la comida» y luego pasan a las habitaciones; mientras que en la sucia «se trabaja con epis y toda la seguridad». Benabarre señala que el brote «va para largo» porque el periodo de incubación es mayor y algún residente ha dado positivo tras estar más de 8 días confinado.