Delincuencia, basura, drogas, peleas de noche y de día... Estas son las dificultades que los vecinos de la calle Ramón Pignatelli tienen que sufrir casi todos los días a consecuencia del desamparo que sufren ante los okupas del edifico número 43. Este bloque de la céntrica calle del casco antiguo de Zaragoza se encuentra en una situación "insostenible" para los vecinos de la zona, que preparan quejas formales para presentarlas al ayuntamiento. Además, amenazan con que, si no les hacen caso, a partir de septiembre van "a salir a la calle todas las semanas para protestar y que nos escuchen de una vez por todas. No dejaremos de luchar", afirman con decisión para poder recuperar la normalidad.

El problemático portal 43 de la calle Ramón Pignatelli. | ANDREEA VORNICU

El verano ha sido la puntilla para la gente que vive en la calle Ramón Pignatelli. Denuncian que los actos vandálicos se han incrementado durante el periodo estival y el vecindario, asegura, vive atemorizado por las personas que se han adueñado del edificio número 43, propiedad de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), y ocupado desde hace nueve años por distintos grupos de personas. Los actuales okupas llevan desde marzo de este año.

La Plataforma de Afectados del Gancho-Pignatelli denuncia que "estas personas conflictivas dificultan la conviviencia", puesto que "arrojan basura por las ventanas, se quedan hasta altas horas de la madrugada haciendo ruido en la calle e insultan y amenazan a la gente que pasa".

En general, la calle Ramón Pignatelli no presenta un aspecto acogedor. Al entrar en esta vía del Gancho se percibe desde el primer momento un ambiente de insalubridad y de abandono urbanístico incoherente con la privilegiada localización en la que se encuentra dentro de la capital aragonesa.

Al suelo sucio se le une un estado deleznable de las fachadas donde muchos de sus balcones  (con tendedores de suelo colgando de una sola brida, por ejemplo) atentan contra la seguridad de los viandantes, además de ser completamente ilegal. Al mismo tiempo, los enganches de luz a lo largo y ancho de las paredes están a la vista de todo el mundo, lo que supone un grave riesgo para la zona, añaden.

Malestar

Por su parte, el Ayuntamiento de Zaragoza es consciente de este caótico escenario. El área de Urbanismo asegura que el edificio número 43 tiene un expediente abierto desde 2018. Desde el consistorio explican que un comunicado de la Policía en 2019 motivó la inspección del edificio número 43 de la calle Ramón Pignatelli y se les requirió a los dueños del bloque que realizasen una serie de obras.

No obstante, durante ese año la Policía municipal realizó varios informes más y observaron que las obras no se habían realizado. Los propietarios alegaron que la situación de ocupación del edificio lo imposibilitaba. Este mes de julio, Urbanismo hizo una nueva inspección y se informó, de nuevo, de que no se habían realizado las obras, además de detectar fugas de agua y muchos desperfectos. Ante esta situación, el Área de Urbanismo y Equipamientos asegura que está preparando para llevar al Consejo de Gerencia de Urbanismo de septiembre un expediente que permita acordar la ejecución subsidiaria por parte del consistorio.

Quejas al Ayuntamiento de Zaragoza

Sin embargo, el vecindario pide mucho más. "El 90% de la problemática de este barrio es por el ayuntamiento. No ponen ningún medio", aseguran con frustración desde la Plataforma de vecinos afectados del Gancho - Pignatelli. Con respecto al plan impulsado desde Urbanismo para rehabilitar el barrio del Gancho, los vecinos muestran su malestar por el aislamiento que sufre la calle Pignatelli. "Estamos desamparados. Urbanismo sacó un proyecto de 20 millones de euros para regenerar toda esta zona, con el que nos han tenido año y medio engañados. Han regenerado todo lo de alrededor menos la calle Pignatelli. Lo que tienen que hacer es tapiar el edificio número 43 para que no se cuele nadie. Los okupas de ahora son peores que los que había antes", manifiestan.

Además, señalan que las pocas medidas que se instalan para evitar la ocupación del edificio se las saltan, literalmente. "Dentro hay dos pisos con puertas antiokupas y con alarmas, pero lo que hacen es saltar por los balcones y trepar por las terrazas para entrar por las ventanas", explican los vecinos. "Esta gente no se encuentra en situación de vulnerabilidad. Están convirtiendo estas viviendas en narco pisos", denuncia la plataforma de afectados.

La asociación de vecinos denuncia que la Policía no actúa de forma "decidida ante este problema", ya que, explican, «tardan mucho en aparecer cuando se les llama».

Los problemas de esta zona no vienen de ahora. La degradación del barrio del Gancho y del entorno del Pignatelli está siendo un proceso que lleva ya varios años y que cada vez es más notorio entre sus vecinos.

Durante el verano de 2019 y el pasado más de un centenar de personas se manifestaron enfrente del Ayuntamiento de Zaragoza para protestar por la falta de seguridad y el abandono de su barrio. Y ahora vuelven a estar hartos.