Las peñas de Huesca están muy molestas con el ayuntamiento de la ciudad porque, pese a que las fiestas de San Lorenzo se han cancelado por segundo año consecutivo, no han recibido subvenciones que les permitan hacer frente a sus gastos, sobre todo el alquiler y el mantenimiento de sus locales. La ciudad debería estar celebrando los prelaurentis, pero la situación del covid-19 lo impide porque podría dar lugar a aglomeraciones.

Además, su situación se ha agravado todavía más por el hecho de que, en algunas de ellas, los socios se han dado de baja debido a la falta de actividades culturales y recreativas, lo que se ha traducido en un acuciante problema de liquidez para estas entidades.

«El ayuntamiento ha dejado tiradas a las peñas», ha protestado este martes Irene Flores, presidenta de Os’ Casaus, que en pocos días ha perdido 60 socios de los más de 300 con que contaba en sus buenos tiempos.

«No esperábamos que el consistorio suspendiera todos los actos que dependen de las peñas», ha asegurado Flores, que esta tarde se encontraba en una caseta montada en los Porches de Galicia, en pleno de centro, para tratar de captar nuevos socios.

En busca de nuevos miembros

«Hace tres años que las peñas salimos a la calle en busca de nuevos miembros», ha explicado. Se trata de una actividad necesaria, continuó, porque en el caso de Os’ Casaus, el confinamiento y la cancelación de actos festivos ha coincidido con un costoso cambio de sede. Los socios pagan una cuota de 10 euros.

"La culpa de esta situación la ha tenido el consistorio, que ha mantenido la incertidumbre sobre si iba a haber vaquillas y toros hasta el final", ha explicado Carmen Raso, de la misma peña. Y Carmen Buisan, también de Os' Casaus, ha lamentado que no se puedan organizar comidas y cenas en el local de su entidad, "que es muy amplio y cumple las medidas anticovid".

En la peña Alegría Laurentina, que tiene más de un centenar de socios, también han criticado la decisión municipal de no ayudar a las organizaciones festivas para compensar la larga crisis que están sufriendo, si bien en su caso los socios aguantan y no se dan de baja.

«Nuestra peña pierde dinero y el ayuntamiento no nos da subvenciones para pagar los alquileres», han manifestado Valentina, Laura e Ixeya, tres jóvenes peñistas que, junto a Serguey, se hallaban esta misma tarde en una caseta de los Porches de Galicia mostrando las ventajas de formar parte de su entidad.

Además de Alegría Laurentina y Os' Casaus, también han salido a la calle en busca de socios las peñas La Parrilla y Los 30, cada una a su manera y con sus medios pero con la ilusión de ganarse la simpatía de sus paisanos.

Daniel García, del emblemático café bar Rugaca, dice que los oscenses "se veían venir" que no habría fiestas y muchos se ha ido. ANDREEA VORNICU

"Peor que el año pasado"

"Este año la situación para la hostelería es peor que el año pasado", ha afirmado Daniel García, encargado del café bar Rugaca, en pleno centro de Huesca, un local emblemático de la capital del Alto Aragón. "Los oscenses se imaginaban que no iba a haber fiestas y se han ido de vacaciones a las playas y otros sitios en busca de ambiente", ha añadido.

La situación, ha continuado, se ha vuelto más difícil por el toque de queda entre la una y las seis de la madrugada, que ha privado a la ciudad de una clientela que buscará la diversión en otros lugares.

Por su parte, CHA-Uesca pide a los oscenses que «muestren su apoyo a las peñas haciéndose socios». «Sin la firma del convenio con el ayuntamiento y sin los ingresos habituales, tendremos que ser las y los oscenses quienes echemos una mano a las peñas», asegura Sonia Alastruey, coordinadora de CHA en la capital oscense, que adelanta que su partido se va a apuntar en todas las entidades recreativas existentes. «Es necesario que, para cuando las fiestas vuelvan a ser una realidad las peñas sigan existiendo», dice Alastruey