Uno de los momentos que el verano deja en nuestras retinas cada año es la imagen de un grupo de vecinos mayores que, tras dar una tregua el calor, se sientan en círculo para compartir nuevas conversaciones a la fresca. Un punto de encuentro que se traslada a los hogares de mayores. Estos espacios públicos continúan con las puertas abiertas en la época estival, siendo un referente para aquellas personas de tercera edad que no se van de vacaciones. Un lugar en el que encuentran diferentes actividades, los cuidados requeridos para mantener su estado de salud, autonomía y, sobre todo, el apoyo del personal y de los amigos del centro.

Permanecer en comunidad y atender las necesidades son dos pilares esenciales que precisa la población mayor, posibles durante el parón del verano gracias a los 27 hogares abiertos durante esta estación y pertenecientes al Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS). En esta red se engloban un total de 31 hogares de mayores, permaneciendo cuatro de ellos -Utrillas, Borja, Tarazona y el Hogar Elías Martínez Santiago- cerrados como medida de protección contra el coronavirus al compartir las instalaciones con residencias.

«Para las personas mayores, los hogares son referentes a lo largo de todo el año. Un espacio en el que vienen a hacer actividades, un sitio de apoyo y ayuda para quien lo necesita. El hecho de que el hogar permanezca abierto les transmite seguridad al ser un lugar que da la posibilidad de venir a relacionarse sea verano o invierno», expone la directora de los Hogares de Mayores de Valdefierro y Casetas, Ana Gracia. «En verano al cerrarse todo, se sienten más aislados. Y venir al hogar les es más fácil que trasladarse a otros sitios», continúa.

Usuarios del Hogar de Valdefierro enseñan su creaciones. SERVICIO ESPECIAL

Lucha contra el deterioro

Prevenir, detectar y trabajar el deterioro que pueden presentar algunas personas son tres objetivos clave de este servicio público. «La persona que empieza con un deterioro tiende a aislarse y el hecho de que siga conectado a un hogar, por un lado, evita eso y, por otro lado, que el deterioro avance. Y para las personas que tienen capacidades completas, el centro es una oportunidad para generar apoyo, relación, amistad, hacer el ocio que le hubiera gustado realizar a lo largo de su vida laboral», explica Gracia. 

Buscar que el envejecimiento sea activo y prevenir situaciones de dependencia son los resultados a lograr. Para ello, los hogares cuentan con una amplia carta de actividades en beneficio del bienestar de los socios. El Programa de Autonomía Personal -importante para las personas que tienen algún deterioro leve-, el Programa de Prevención de la Dependencia o el Programa Cuidarte destinado a los cuidadores familiares son algunos de los servicios que los 27 hogares abiertos siguen llevando a cabo. 

A estos se unen los servicios de podología, peluquería, cafetería y comedor, junto a la realización de atenciones individuales y grupales. «Y en los meses de mayo y junio, potenciamos actividades que se pararon con la pandemia y que ahora es muy importante retomar, como la gimnasia activa o el manejo del móvil para que sepan hacer las videoconferencias», señala la directora, quien apunta al fomento de más actividades presenciales para el inicio del curso en septiembre como el próximo reto y «mejorar así la relación personal, que ahora es fundamental». 

Las medidas de higiene y seguridad están presentes en cada tarea, cosechando como éxito que no se haya registrado ningún contagio en los hogares.

Necesidades cubiertas

Siguiendo esta línea, a lo largo del último trimestre del año, se reanudarán las actividades para la promoción del envejecimiento activo y aquellas que abarca el convenio de colaboración del Instituto Aragonés de Servicios Sociales y la Fundación Bancaria La Caixa en los 25 hogares adscritos al acuerdo. El pacto entre sendas entidades permite el desarrollo de itinerarios formativos destinados a la mejora de la salud física y prevención de la fragilidad, el fomento del desarrollo personal y la mejora de las competencias digitales.

Además, los socios pueden proponer actividades que no se han realizado todavía y que son cubiertas con el presupuesto propio para estas ocasiones con el que cuentan los hogares de mayores. En definitiva, este servicio público busca cubrir las necesidades de las personas de edad avanzada a través de un servicio integral donde la relación humana es el hilo conductor. «Al tenernos de referente, se reúnen habitualmente aquí, mantienen la amistad quedando en el hogar, donde siguen planificando cosas», detalla Gracia. Como ese corrillo de verano, las personas mayores lo encuentran en los hogares para ellos, para los mayores.