Zaragoza no es el único municipio aragonés que celebra las Fiestas del Pilar, por lo que no va a ser el único ayuntamiento que tenga que decidir qué hacer frente a la suspensión planteada por el Consejo Local ampliado de Aragón, que al mismo tiempo permite a la capital programar casi todos los actos que hubieran tenido lugar en un año sin covid (aunque con las medidas y restricciones habituales).

En Fraga, la otra gran ciudad de Aragón en la que se celebran los Pilares por todo lo alto, la decisión está todavía en el aire. Este jueves se reunieron los responsables municipales con la Peña Fragatina, encargada de organizar muchos de los eventos que tienen lugar durante los festejos, y será este viernes, 3 de septiembre, cuando se comunique la opción escogida. No obstante, en 2020 ya hubo Ofrenda de Flores con aforos y muy restringida.

En Calanda, son embargo, ya lo tienen claro y en su caso sí que han programado diferentes actividades, «muchas de las cuales ya estaban en los programas de fiestas cuando se podían celebrar», explica el alcalde de este municipio turolense, Alberto Herrero.

«Son mucho peores unas no fiestas que unas fiestas con actos y eventos controlados. Lo que está haciendo la DGA es lavarse las manos y pasarles la pelota a los alcaldes. Suspende las fiestas pero permite que haya actos y así si pasa alguna cosa le pueden echar la culpa al alcalde de turno», critica Herrero, quien también es diputado en el Congreso por el PP.

«La población lleva ya mucho tiempo esperando y con didáctica y respetando las medidas sanitarias se pueden hacer unas fiestas, pero la DGA tiene que poner de su parte e implicarse en la organización para conseguir que se hagan unas fiestas seguras», añade el regidor.

Y en Pedrola, por ejemplo, ya anunciaron el pasado 3 de agosto que suspendían las Fiestas del Pilar en previsión de «cómo evolucionaba entonces» la situación epidemiológica, explica la regidora de este municipio zaragozano, Manuela Berges.

Durante los días en los que hubieran sido las fiestas en Pedrola solo habrá este año un ciclo cultural en el auditorio de la localidad, centrado en el teatro musical, pero nada más. «En verano sí que programamos más actividades pero siempre en recintos en los que la gente estuviera sentada y con el aforo controlado. Y también lo hicimos como prueba y para cumplir con los contratos que venían del 2019», explica la alcaldesa. También en agosto hubo festejos taurinos pero ahora han decidido no preparar nada para los Pilares, también por motivos económicos.

Asimismo, Berges se muestra algo sorprendida por la decisión de Zaragoza de sí celebrar la tradicional ofrenda. «En un espacio abierto será complicado controlar que no se te forme un cuello de botella en la entrada de la fila. Estamos a la expectativa y con curiosidad por ver cómo funciona», explica.